Artenara

La soledad de un paisaje grandioso

Artenara es voz de origen amazigh (bereber) cuya traducción más aceptada es “lugar escondido entre rocas”. Situado en las cumbres occidentales de Gran Canaria, a 1.270 metros de altitud, y a 50 kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria, Artenara es el pueblo más alto de la isla, constituyendo una excelente plataforma desde donde contemplar hermosas panorámicas de la Caldera de Tejeda y sus roques. Cuenta con una superficie de 66,7 kilómetros cuadrados que representa el 4,3% del total de la isla.

Pese a la posición de su capitalidad municipal y a su territorio eminentemente interior y montañoso, Artenara posee una pequeña salida al mar en el este de la isla, limitando con La Aldea y Agaete. Es un sector de litoral acantilado comprendido entre la desembocadura del pequeño barranco de los Betres y el Cantil del Andén Verde.

De este modo, Artenara es uno de los municipios de la isla con mayor desnivel territorial, ya que el territorio municipal baja, desde los 1773 metros de altitud en el pico de los Moriscos, hasta el nivel del mar en el litoral oeste de la isla. Los otros municipios con los que linda son los de Tejeda, Gáldar, Moya y Valleseco.

El patrimonio más valioso de Artenara es el paisaje natural con su rica biodiversidad. En torno a él gira la historia de un pueblo siempre dependiente de su entorno. Un territorio que aglutina elementos geológicos y biológicos que desde tiempo inmemorial han atraído al ser humano.

La abrupta orografía del municipio propicia que exista una larga lista de espacios naturales bien diferenciados por sus características geológicas, climáticas y biológicas.

Lo más sorprendente del vulcanismo de Artenara es su espectacular variedad. Los materiales emitidos durante los tres grandes períodos eruptivos que dieron lugar a Gran Canaria, y su posterior desmantelamiento, dan lugar a paisajes que causan asombro.

En su territorio se pueden observar las entrañas del gran volcán, que hace entre trece y catorce millones de años expulsó el volumen principal de la isla; los impresionantes aglomerados volcánicos originados en el segundo ciclo eruptivo -durante el que probablemente se extinguiera la vida- y las piconeras que cubren la cumbre producto de una de las erupciones más recientes, la del Montañón Negro.

La Caldera con sus impactantes roques y el singularmente visible sistema cónico de diques, Andén Verde, la playa levantada y fosilizada de la Punta de Las Arenas, la Mesa de Acusa –resto de las laderas del estratovolcán Roque Nublo-, el cono volcánico de Artenara Arriba o los Macizos de Azaenegue y Tamadaba son solo algunos ejemplos del valioso patrimonio geológico de Artenara.

Si a todos los factores que hacen de una isla oceánica el lugar ideal para albergar una biodiversidad única se le suman el aislamiento dentro del aislamiento, la diversa composición química de las rocas y una orografía que provoca gran variedad de microclimas, se obtiene una explosión de vida con una enorme cantidad de especies exclusivas de Macaronesia, Canarias, Gran Canaria o Artenara.

En el municipio existen muestras de casi todos los ecosistemas canarios, en mayor o menor medida y con distinto grado de conservación. Y consecuentemente miles de plantas, animales y hongos encuentran hábitat entre su costa y su cumbre. Además, están los microorganismos, por lo pronto incalculables y en gran medida desconocidos.

Este sector es “el hogar” de muchas plantas exclusivas de la isla, algunas muy escasas. También el territorio donde muchas aves habitan y el lugar que otras eligen para descansar durante su migración. Además, los únicos mamíferos terrestres nativos –dos murciélagos- y los tres reptiles endémicos de Gran Canaria viven en Artenara.

Historia

Integrada en el guanartemato de Agáldar, esta zona tuvo una gran importancia durante la época prehispánica, en la que poseyó algunos de los poblados más notables de la isla, donde posiblemente residiera un guaire o autoridad zonal que dependía del guanarteme.

Los numerosos yacimientos arqueológicos atestiguan esta notoriedad, contándose entre ellos cuevas de habitación y funerarias, graneros, lugares de culto, etc. que se localizan en la Mesa de Acusa, Tirma y Cuevas del Caballero.

En todo el territorio municipal la población prehispánica se localiza sobre todo en los lugares de Tirma y Acusa, la mayor población, y Artenara, si bien los vestigios que quedan de esta localización lo son en la montaña de su nombre.

Tras la conquista de Gran Canaria y debido fundamentalmente a la inaccesibilidad a las cumbres, en Artenara pervive la raza aborigen un siglo más y se mezcla con las familias de castellanos y portugueses que se asientan en el lugar.

Con la incorporación a la Corona de Castilla, Artenara permaneció en el territorio de Gáldar, al igual que Agaete y Santa María de Guía. Como sucedió con otras zonas de medianías y cumbre, la repoblación fue algo más tardía y lenta que en la zona costera, de tal manera que los repartos y ocupación de terrenos no fueron tan rápidos ni tan densos.

Mientras en las vegas galdenses se plantó caña dulce para elaborar azúcar con la finalidad de exportarla, Artenara tuvo uso ganadero y de cultivos cerealísticos que abastecían a la parte baja. Estos usos y la demanda de madera para otros puntos de la isla provocaron una alarmante desforestación que obligó al cabildo a dictar la prohibición de talar madera en Tamadaba. A pesar de estas circunstancias, perduraron grandes extensiones de propiedad pública o vedados (tierras del común de la isla) que sólo en parte fueron ocupadas paulatinamente.

Según el cronista oficial, Artevirgo era la denominación de los actuales barrios de Coruña, Las Hoyas, Lugarejos y Risco Caído. De ello existe constancia documental desde el siglo XVI, y las referencias escritas llegan hasta fines del XIX.

Ya en el siglo XVI se suceden los primeros repartimientos en la zona y aparecen nombres de colonizadores, como Pedro Jaén, a quien se le otorgan tierras en la zona de Guardaya, que pasarían a su hija Constanza de Orduña; antes de 1537, Hernán García, con tierras en los alrededores; en 1537, Pedro Malena, con tierras en Huerta Chica, debajo del Risco; en 1589, Jerónimo González, casado con María Rodriguez, con tierras en el Caiderillo y Los Lavaderos; y en 1589, Martín Xuárez, con cuevas.

Economía

En Artenara la agricultura y ganadería tradicionales nos ofrecen la posibilidad de saborear una gran cantidad de productos naturales en un entorno único. Destacan los vinos de alta montaña, únicos en España; la miel; la almendra siempre ha formado parte de la economía de subsistencia de Artenara con amplio arraigo y tradición. La papa adquiere en Artenara importancia a partir de 1970 con la construcción de la presa de La Vega de Acusa; en este momento pequeños productores cultivan este alimento de gran calidad, donde este año se ha introducido la variedad de la papa negra de la variedad yema de huevo, muy exclusiva y difícil de conseguir. También goza de merecida fama el pan tradicional.

Artenara es un lugar ideal para apreciar los yacimientos arqueológicos que muestran la forma de vida de los aborígenes canarios. En el ámbito del municipio, sobresalen por su singularidad troglodita el propio casco de la localidad y por su significación arqueológica e histórica el conjunto de los caseríos de Acusa, (Candelaria, Acusa Seca y Acusa Verde), el conjunto Sagrado de Risco Caído y algunas de las montañas sagradas de la isla en la zona de Riscos de Chapín (Cuevas de Caballero y Cueva de Los Candiles).

Una actividad artesana que se mantiene es la alfarería de Lugarejos, donde se ha construido un centro locero destinado a ecomuseo y elaboración de la tradicional cerámica que se caracteriza por ser elaborada manualmente, con el barro obtenido en la propia zona.
La elaboración de piezas de loza de barro en Lugarejos es una actividad de larga tradición prehispánica, manteniéndose muchas de las formas y decoraciones aborígenes encontradas en los yacimientos arqueológicos. Se realiza sin torno con el barro de la zona y ha servido tradicionalmente para proveer los hogares de lo necesario para la cocina, el almacenamiento de comida y la decoración.

Festividades

La fiesta principal se organiza en honor de la Virgen de la Cuevita, cuya imagen es trasladada cada año desde su ermita-cueva hasta la Iglesia Parroquial de San Matías Apóstol en el penúltimo domingo de agosto. La Virgen es patrona de los ciclistas y las agrupaciones folclóricas de Gran Canaria, de ahí que el programa de festejos incluya un destacado encuentro de música tradicional canaria. Sin embargo, el acto más importante es la procesión de retorno a la Cuevita, en la tarde del último domingo del mes, con magnífica exhibición pirotécnica: la venerada imagen va por un camino serpenteado de antorchas y no cesan a su paso las iluminarias de fuegos de artificio y ruidosas tracas que tienen como telón de fondo al Roque Nublo.

Localidades de Artenara
Las Peñas, Las Arbejas, Cueva Nueva, La Umbría, Cueva de los Gatos, Lomo Cuchara, La Cuevita, Bajo el Risco, La Degollada, Guardaya, Las Moradas, Los Cofrites, Chajunco, Caideros, Las Cuevas, Bajalobos, Risco Caído, Roque del Pino, Coruña, Las Hoyas, Lugarejos, Tirma, El Vaquero, Tifaracás, Mojones, Venta Nieves, Candelaria, Acusa Seca, Acusa Verde.

Escultura del Sagrado Corazón
(Fotografía: Y. M.).

Más información:
Oficina de Información Turística
Camino La Silla s/n
928 666 102
www.artenara.es