Arucas

La prosperidad la calificó como ciudad
Topónimo aborigen. Las primeras referencias históricas de la antigua Arehuc o Arehucas se remontan a algunos años antes de la conquista e incorporación de Gran Canaria a la Corona de Castilla, a finales del s. XV.

El municipio está situado a 17,0 kilómetros de la capital provincial e insular, con una altitud media de 240 metros sobre el nivel del mar, y con una superficie de 33 kilómetros cuadrados que representa el 2,1% del total de la isla.

Las temperaturas que se registran en la zona son benignas y estables gracias al efecto de los vientos alisios, sobre todo en verano, y a la brisa refrescante del océano. Las lluvias se producen de forma irregular, aumentando en los puntos de mayor relieve – lluvia orográfica -. La máxima pluviométrica se da en los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero, aunque también se registran algunas de menor medida en los meses de octubre y marzo. La zona baja del municipio, es decir, la franja comprendida entre la línea de costa y los 300 metros de altitud, aproximadamente, se caracteriza desde el punto de vista climático sobre todo por su aridez.

Se trata de un área muy transformada por la actividad humana, donde los asentamientos urbanos (más o menos dispersos), las parcelas de cultivos y las distintas infraestructuras asociadas (estanques, acequias, bancales, etc) definen en gran medida el paisaje que hoy pueden observarse. La ciudad de Arucas se asienta en la ladera meridional de la montaña del mismo nombre, un edificio volcánico muy destacado en el relieve, cuyas lavas, alcanzaron la costa, conformando al Norte, una plataforma suavemente inclinada hacia el mar.

La aparición del volcán provocó el cierre de los antiguos barrancos y generó, por el lado sur, una cuenca endorreica que posteriormente se fue colmatando de sedimentos hasta conformar lo que hoy conocemos como la Vega de Arucas, o Las vegas, que es como se le denomina localmente. Hacia el interior la topografía se presenta accidentada y fragmentada, sobresaliendo los lomos de Riquiánez, en el margen oriental del municipio, el Lomo Jurgón que ocupa una posición central, y el lomo Tomás de León, en el borde occidental.

El fenómeno natural más relevante lo constituye el volcán de Arucas (Montaña de Arucas), cuyas emisiones cubrieron hace 300.000 años un tercio del municipio. Sus coladas se extendieron desde el cráter, situado a 412 metros de altura, hacia el litoral, haciendo retroceder al mar y creando pequeños cabos, como el de la Punta de Camello, cerca de El Puertillo. Un acontecimiento que originó a su vez la formación de una potente zona sedimentaria de gran interés agrícola: La Vega de Arucas.

La vegetación es típicamente xerófila, siendo las especies más abundantes la aulaga (Launaea arborescens), la tolda (Euphorbia aphylla), la tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera), el verol (Senecio Kleinia) y algunas especies introducidas, principalmente tuneras (Opuntia sp) y pitas (Agave americana). Destacan también algunos palmerales de Phoenix canariensis en el cauce de algunos barrancos (Barranco de Los Palmitos, El Caidero, etc.).

La zona baja ha sido profundamente transformada desde la Conquista hasta nuestros días, por la implantación de los cultivos de exportación. En la zona de medianías (por encima de los 300 – 400 metros), se extendió hasta finales del siglo XV, el borde inferior del legendario “Bosque de Doramas”, quedando hoy en día apenas algunos reductos muy degradados. Predominan en cambio los cultivos tradicionales (millo, papas, etc.), que aprovechan la mayor humedad de esta zona (cultivos de secano), así como un matorral de sustitución, fundamentalmente de granadillos (Hypericum canariense), que ha ido ganando terreno en los últimos años de forma paralela al abandono de la agricultura. En la ladera de los lomos circundantes a la ciudad de Arucas, encontramos también varias formaciones de eucaliptos (Eucaliptus sp.).

Entre los yacimientos arqueológicos destaca el denominado “Cerera”, situado en la falda sur de la Montaña de Arucas y actualmente visitable, tras llevarse a cabo un proyecto de musealización, presentándose, hasta el momento, como el primer y único asentamiento prehispánico integrado en un edificio de uso social, en este caso en una asociación de vecinos.

Las investigaciones arqueológicas recientes plantean la presencia de varios yacimientos repartidos por toda la geografía local, lo que hace pensar que la Arucas prehispánica jugó un papel de cierta relevancia en la zona norte de la isla. A los ya conocidos lugares de Hoya de San Juan o Bañaderos, habría que añadir el Barranco de Tenoya, Montaña Blanca, Montaña de Cardones, Santidad, Barranco de Arucas y Cebolla.

Historia

En la época prehispánica era un asentamiento de población agrícola agrupado en torno a su fértil vega, que tenía su cabecera en la falda de su montaña y poblados de costa, comprendiendo las tierras entre los barrancos de Azuaje y Tenoya-Teror, con importantes recursos de explotación agrícola intensiva y de regadío.

Esta entidad poblacional se estableció, principalmente, en la falda sur de la Montaña de Arucas, así como, en menor medida, en la fachada sureste y suroeste de dicha montaña debido a la presencia de agua, de pastos, de zonas aptas para el cultivo (terrazas, etc.), cuevas naturales y posiblidad de horadar cuevas artificiales, entre otros.

La antigua población fue aniquilada en la primera incursión que hizo Juan Rejón en 1479. Dos años después, el célebre caudillo Doramas perdía la vida en la conocida «Batalla de Arucas» a manos de Pedro de Vera, sucesor de Juan Rejón. La conquista de Gran Canaria terminó en 1483 y, ese mismo año, comenzaron los repartos de tierras y aguas en la comarca de Arucas entre los conquistadores.

Las condiciones naturales del territorio y la importante presencia de recursos hídricos determinaron el temprano éxito del cultivo de la caña de azúcar, lo que provocó la construcción de varios ingenios. En 1503, la fundación de Arucas era un hecho al configurarse el primer núcleo de población en torno a la antigua Ermita de San Juan. En 1515, la ermita fue constituida en Parroquia por el obispo Fernando Vázquez de Arce.

Durante los siglos XVII y XVIII, la economía de Arucas vino marcada por un periodo de decadencia, en relación con la brillante etapa precedente. Al hundirse el comercio de los azúcares insulares se procede, en casi todas partes, a su sustitución por los cultivos de viñedos. En los terrenos locales, el viñedo se extendió rápidamente, si bien no conseguirá obtener tan buenos resultados como el anterior cultivo, por lo que se combinó con otros, como el trigo, el millo, las papas y frutales.

A partir de 1572, los grandes propietarios de tierras Pedro de Cerón y su esposa, Sofía de Santa Gadea, instituyeron el Mayorazgo de Arucas, que marcaría la pauta socioeconómica del término hasta mediados del s. XIX. Tras la venta del Mayorazgo en dos lotes a Bruno González Castellano y Alfonso Gourié Álvarez, y a partir de los distintos remates de desamortización de donde emerge la burguesía aruquense, se impulsará una agricultura intensiva.

Esta circunstancia coincidió con la implantación del monocultivo de la cochinilla en la isla, inaugurando todo ello un período de gran prosperidad económica y de desarrollo agrícola y urbanístico. En esta segunda mitad del s. XIX, se roturan nuevas tierras y se suceden los cultivos en distintas etapas de auge económico. A la cochinilla siguió el resurgir de la caña de azúcar y, en menor medida, el tabaco. Algo más tarde se introduce el plátano, que alcanzará su mayor expansión durante el s. XX.

En esta misma época y bajo los auspicios principales de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, se consolida una complejísima red de canales, acequias, cantoneras y embalses, en sustitución de las antiguas acequias de barro y argamasa que darán lugar al cultivo de regadíos.

Las transformaciones arquitectónicas y urbanísticas del actual Casco Histórico se inician a finales del s. XIX, en 1894 la Villa de Arucas obtiene el título de «Ciudad», y el auge de los cultivos en los comienzos del XX determinarán el desarrollo urbanístico y demográfico de la ciudad y el inicio de la construcción de su llamada “catedral”.

Actualidad

Actualmente, la población del municipio ronda los 32.000 habitantes, siendo varios los aspectos que actúan como elementos de atracción hacia esta ciudad: proximidad a Las Palmas de Gran Canaria, zona intermedia entre un entorno rural-urbano, valor de su patrimonio histórico-artístico, creación de áreas de esparcimiento, dotación de una completa infraestructura de servicios, amplia oferta cultural, tranquilidad y un largo etcétera, cuyas condiciones, sin duda, inciden en una mayor calidad de vida.

A pesar de que el patrimonio artístico del municipio de Arucas es amplio, podemos afirmar que su máxima expresión se encuentra en el casco antiguo de la ciudad, al resumir a través de su trama urbana, de los monumentos y de los bienes muebles, el proceso histórico de su evolución. Hoy en día, sus características y su nivel de conservación lo han convertido en uno de los Centros Históricos más singulares de la geografía insular- declarado como tal en 1976-, manifestándose como un espacio donde se desarrolla la vida cotidiana, al tiempo que actúa como lugar de la memoria colectiva.

El monocultivo de la platanera aún se halla ampliamente extendido en la localidad. Hasta el año 1970, Arucas era el municipio con una mayor superficie de terreno dedicada al cultivo del plátano en todo el Archipiélago. Especial relieve en la historia económica del municipio han tenido también determinados hechos, como la fundación en el año 1884 de la “Fábrica Azucarera y Destilerías de San Pedro” (hoy “Destilerías Arehucas”, que procesa la caña de azúcar en ron), y la creación en 1889 de la fábrica de derivados del cacao y del trigo “La Isleña”. En la actualidad cobran importancia otras actividades como el comercio, los servicios, la industria y el turismo.

Buena parte de la actividad artesanal del municipio se ha centrado en el trabajo de la “piedra azul de Arucas”, pudiendo ser anterior esta tradición al siglo XVII. Sin embargo, en otros tiempos, la producción de tejas y ladrillos también jugó un papel importante en la artesanía aruquense, aunque primó el trabajo de la piedra por sus características.

Otras actividades artesanales llevadas a cabo por personas del municipio son el tallado de la madera, la construcción de instrumentos musicales, los trabajos de cestería y palma, la elaboración de cuchillos canarios, calados y bordados, cerámica, joyería en plata, metracrilato…

Barrios

Bañaderos, Camino de la Cruz Alto, Cardonal, Cardones, Cruz de Pineda, El Angostillo, El Arco, El Carril, El Cerrillo, El Guincho, El Hornillo Alto, El Hornillo Bajo, El Lomito, El Perdigón, El Peñón, El Picacho, El Puertillo, El Risco, El Tarahal, El Terrero, Escaleritas, Fuente del Laurel, Hinojal, Hoya de Ariñez, Hoya de San Juan, Juan XXIII, La Cuestilla, La Fula, La Goleta, La Guitarrilla, La Hondura, La Montaña, La Montañeta, La Palmita, La Pedrera, La Solana, Las Chorreras, Las Hoyas del Cardonal, Las Palmeras, Llano Blanco, Lomo de Arucas, Lomo de Quintanilla, Lomo de San Pedro, Lomo Espino, Lomo Grande, Lomo Ramírez, Los Castillos, Los Peñones, Los Portales, Mirador de los Portales, Montaña de Arucas, Puente de Arucas, Quintanilla, San Andrés, San Francisco Javier, San Gregorio, Santa Flora, Santidad, Santidad Alta, Santidad Baja, Tanasio, Tinocas, Trapiche, Trasmontaña, Tres Barrios, Urbanización San Francisco Javier, Visvique y Vírgen del Pino.

De interés

Uno de los núcleos fundacionales de la ciudad es el entorno de la Plaza de San Juan. Su mayor interés, como espacio urbanístico, reside en que en él se concentran de forma resumida casi todos los momentos históricos de la ciudad, descifrados en las tipologías arquitectónicas de los edificios que la circundan. La Plaza de San Juan, aunque data del siglo XVII, adquirió parte de su configuración actual a mediados del XIX. Su aspecto definitivo tuvo lugar a comienzos del siglo XX, cuando se construyó el muro de cantería, decorado con barras de hierro forjado.

En las calles que la rodean, se levantan edificaciones tan señeras como la Casa Parroquial, construida en el siglo XVII, por iniciativa del bachiller Juan Mateo de Castro. Constituye uno de los mejores ejemplos de la arquitectura tradicional canaria aruquense, caracterizada por los muros de mampostería y la cubierta de teja árabe, en esta ocasión, a cuatro aguas. En el interior se encuentra el habitual patio canario, con corredor de madera de tea. Asumen estas particularidades las casas construidas en este municipio, a semejanza del resto de las islas, desde el siglo XVI al XVIII, aproximadamente.

Desde la plaza sobresale la silueta de la Iglesia de San Juan Bautista (1909-1977). Convertida hoy en el emblema de la ciudad, fue construida siguiendo el diseño neogótico del arquitecto catalán Manuel Vega March. Destaca por su elaboración en piedra, sin tecnología de ningún tipo, surgida de la habilidad de los labrantes aruquenses -artesanos de la piedra-. No podemos perder la oportunidad de entrar para dejarnos atrapar por su interior, que resulta envolvente y misterioso, tanto por la esbeltez de las líneas arquitectónicas como por los efectos lumínicos de las vidrieras, realizadas por la casa francesa Maumejean et Freres.

En el ínterior del Párque Municipal se encuentra la Oficina de Información Turística, con una sala dedicada a la exposición de diferentes trabajos realizados por los artesanos del municipio (cantería, cestería, cuchillos canarios, calados y bordados, metracrilato). Al lado derecho se sitúa el Museo Municipal, vivienda que constituyó en el pasado la residencia de la familia del Mayorazgo de Arucas y, posteriormente, la de Gouriè. En un sugestivo ambiente, se han abierto de forma permanente al público varias salas dedicadas a artistas aruquenses, como las de los pintores Santiago Santana y Guillermo Sureda, la del escultor Manolo Ramos y, por último, la sala dedicada a las esculturas de Abraham Cárdenes y sus alumnos.

En los alrededores se encuentra el Parque Municipal, con una extensión aproximada de 10.000 mts.2. Cuenta con plantas de todos los continentes, integradas en un medio en el que la presencia del agua, que pasa a través de las acequias, y de las aves juegan un papel muy importante. Desde la avenida superior del parque pueden verse varios edificios de gran porte, destacando el antiguo edificio del Casino de Arucas. Por último, cabe mencionar, por su indudable valor arquitectónico, la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas. Este inmueble, construido en 1912, constituye la sede de la comunidad propietaria de las aguas para el regadío.

El Museo Municipal de Arucas se ubica en la antigua casa del Mayorazgo de Arucas, edificada a principios del siglo XIX por iniciativa del administrador Pedro Alcántara Déniz Miranda y secundada por Dª. María Luisa Castelli, poseedora de la misma. Tras la disolución del Mayorazgo (1859) fue adquirida por la familia que fundara las Destilerías Arehucas, y que tanto significó para la vida económica de la Villa. La mansión de Alfonso Gourié Álvarez se convirtió en morada de numerosas autoridades que venían a visitar el municipio. De ahí que, a partir de este momento, la casa del Mayorazgo pasó a conocerse con el nombre de “Casa Gourié”.

Volcán de la Montaña de Arucas: la particularidad de este “observatorio natural” es que se instaló dentro de lo que fue el cráter del volcán de la Montaña de Arucas. Este cono de unos 300.000 años aproximadamente, poseía en su cima un cráter circular de poca profundidad, que se rellenó en los años 50 para construir el mirador y un restaurante.

La cruz de madera que se levanta sobre un basamento de piedra en la zona de aparcamientos, fue instalada el día 31 de diciembre de 1899, celebrándose así la entrada del siglo XX. La madera de estos palos pertenecieron a la Ermita de San Sebastián, que tras sufrir un incendio, quedó totalmente inutilizada por lo que los largeros de madera sirvieron para convertirse en uno de los símbolos de la Montaña de Arucas.

Constituye una excelente atalaya – de las mejores de la Isla – desde donde se contemplan magníficas panorámicas de todo el municipio y el Norte de Gran Canaria, desde La Isleta a la Montaña de Gáldar, y hacia el interior, hasta La Cumbre. Varios miradores orientados a los cuatro puntos cardinales (Mirador del Ron, Mirador del Teide, Mirador de Las Canteras) permiten apreciar, en toda su magnitud los extensos cultivos de plataneras, así como la ciudad y sus principales núcleos de población.

La Cantera “La Goleta” se encuentra en la zona denominada El Cerrillo a unos 500 metros del casco antiguo de la Ciudad, a la que se puede acceder desde la bajada de los Callejones en el barrio de La Goleta. Es una de las varias canteras que se localizan en la zona, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. La incipiente construcción de los nuevos núcleos urbanos, después de la conquista, fue el principal motivo para el comienzo de la explotación de las magníficas canteras de piedra traquítica-fonolítica de Arucas, la famosa “piedra azul”.

La Cantera, después de muchos años de explotación, fue adaptada para las nuevas tecnologías en el año 1999. En la actualidad, los propietarios han recreado fielmente en sus instalaciones los elementos característicos de una cantera de piedra. En tan sólo una breve visita de 30-40 minutos, el visitante puede llegar a vivir el ambiente en los que se movía el labrante en sus largas y duras jornadas de trabajo. La forma primitiva de tratar la piedra contrasta con las actuales técnicas avanzadas que se pueden observar en la Cantera “La Goleta”. Durante el recorrido el visitante conocerá todos los detalles y anécdotas que ocurría en una cantera.

Jardín de la Marquesa de Arucas y/o de las Hespérides. Aunque su nombre se remonta a la mitología griega y marcaban el límite occidental del mundo identificándolas con las Islas Canarias, el origen del Jardín, joya de la botánica autóctona e internacional, data de más de un siglo y nos muestra una de las colecciones más completas de la flora tropical y subtropical, que su creador el Marqués de Arucas, fue recopilando a lo largo de los años.

Este interesante conjunto, propiedad de la Marquesa de Arucas, se localiza a menos de 1 Km. del centro de la ciudad, en la carretera que une Arucas con Bañaderos. En su interior destaca el pequeño palacete construido por el primer marqués de Arucas en 1880. La casa fue diseñada en estilo romántico y posee una disposición simétrica, en la que sobresale el tratamiento ornamental de la fachada principal. Esta se compone de un porche de cantería, en el que se combina el pilar y la columna formando arcos. Se remata con florones y cornucopias, instalándose en la parte central, el escudo familiar.

Por su enclave, un hábitat ideal para el desarrollo de las más de 2.500 especies que en la actualidad se pueden contemplar recrea un ambiente mezcla del Romanticismo de la época en que fue diseñado y el esfuerzo de la técnica moderna de los distintos cultivos de frutas tropicales que la circundan.

El jardín se divide en dos zonas bien diferenciadas: una parte reciente, con sólo algunos años de realización, y la zona antigua que rodea el palacete. El ambiente romántico viene propiciado por los estanques ocupados por plantas acuáticas, los quioscos de influencia hindú, el caprichoso castillo pétreo que se levanta sobre un pequeño montículo a modo de desafío para un imaginario “príncipe”, las fuentes y, por último, el palacete custodiado por dos torreones almenados. Estos jardines fueron habilitados hace algunos años para la visita turística.

El edificio de la Asociación de Vecinos Guanche, alberga en su interior un yacimiento arqueológico de la etapa prehispánica -denominado por los arqueólogos como “Cerera”, en honor a la emblemática calle Cerera, que se ubica muy cerca de este lugar-. Dicho asentamiento aborigen, anterior a la llegada de los conquistadores europeos, está conformado por una casa canaria construida con piedra seca (sin ningún tipo de argamasa) y una cueva natural utilizada como vivienda y formarían parte de este antiguo poblado canario que en las crónicas de la Conquista se llamaba “Arehucas”, destruido, con mucha probabilidad, por las huestes del conquistador Juan Rejón sobre 1479.

En concreto, este yacimiento arqueológico se ubica en la falda Sur de la Montaña de Arucas, en el lugar que, antiguamente, denominaban “El Tabaibal”, muy cerca de un camino tradicional llamado “camino real”.

Área Recreativa Lomo Jurgón. Espacio constituido por un antiguo macizo fonolítico, de gran valor ambiental y paisajístico, pero bastante transformado por la acción antrópica. El área recreativa se encuentra situado en la zona conocida como el Lomo Jurgón. Es un lugar habilitado para pasar un día de asadero con la familia o amigos e ideal para realizar excursiones escolares o de cualquier colectivo. Rodeado de una gran vegetación, el Lomo Jurgón es un lugar privilegiado, donde además de descansar puede contemplar maravillosas vistas desde su mirador. Ubicación: En el Lomo Jurgón, accediendo por una pista agrícola, que parte próximo a Los Portales.

La costa aruquense podemos dividirla en dos tramos: el primero relativamente llano y menos accidentado, comprende desde San Andrés hasta El Puertillo, presentando en su recorrido varias playas de arenas negras, cantos redondos y gravas; el segundo, mucho más agreste, se extiende desde El Puertillo hasta Tinocas, presentando una morfología bastante accidentada, dibujando una línea litoral muy recortada y abrupta en la que dominan las formas acantiladas.

Por otro lado, la costa de Arucas ocupa una posición central en el litoral norte de Gran Canaria. Su trazado es sinuoso y recortado, con una longitud aproximada de 14 Km. Estas son algunas de las playas:

Las Fuentes: Playa de piedras de 170 metros de longitud. Se encuentra en una desviación en la Autovía del Norte, con dirección a Guía, a la altura del Km.11, a 200 metros de distancia.
San Andrés: Playa de arena amarilla fina y piedras de 450 metros de longitud que dispone de parking, teléfonos, servicio de limpieza, alojamiento en primera línea, camping y parada de guagua. Se encuentra en el barrio de mismo nombre a la altura del Km. 13 de la Autovía del Norte en dirección a Guía.
Playa de Los Enanos: Playa de piedras de 310 metros de longitud con parada de guagua. Se sitúa en el barrio de San Andrés, unos 100 metros antes de la Playa de San Andrés.
Playa El Peñón: Playa de piedras de 150 metros de longitud con parada de guagua. Se encuentra en la Autovía del Norte con dirección a Guía, a 900 metros del punto kilométrico.
Playa de Quintanilla: Playa de arena fina y piedras de unos 300 metros de longitud. Dispone de parking, teléfonos, servicio de limpieza, alojamiento en primera línea, camping y parada de guagua. Se encuentra en la C-810 a 600 metros del punto kilométrico.
Los Marrajos: Playa de arena rubia y piedras de 130 metros de longitud situada poco antes de la Playa de Quintanilla.
Las Coloradas: Playa de piedras de 80 metros de longitud que dispone de parking, teléfonos y kiosco.
Los Charcones: Playa de arena fina dorada, grava y piedras. Tiene una longitud de 110 metros.
El Puertillo: Playa de arena rubia de 360 metros de longitud. Dispone de restaurantes-bar y parking.
Charco Las Palomas: Playa de riscos de 60 metros de longitud y con parking y área de picnic a su disposición.
Playa de Las Salinas: Playa de riscos de 210 metros de longitud. El acceso es a pie.

Gastronomía

Los pescados y mariscos reinan en la mesa de restaurantes y alguna terraza en una variada oferta de lapas y mejillones, salmonetes y cabrillas fritas, rodajas de mero a la plancha, abae a la espalda y, menos frecuentes en el plato pese a su presencia a ciertas profundidades de las aguas canarias, la carne de tiburón, aquí en tacos fritos y con mojo verde, por ejemplo. La costa de Arucas es el entorno donde el visitante puede apreciar buena parte de la gastronomía de este municipio.

En las zonas de El Puertillo o en Quintanilla y San Andrés es posible degustar pescados y mariscos frescos. Una variada oferta de mejillones, salmonetes y cabrillas fritas, rodajas de mero a la plancha o abae a la espalda son algunos de los platos típicos. En la zona interior de la localidad, la gran tradición agrícola garantiza al visitante unos suculentos potajes de habichuelas, calabaza, batata y pina. Pero uno de los productos más populares de Arucas es el ron, desde el tradicional carta de oro hasta el finísimo ron añejo.

La caña de azúcar que se cultivaba en Las Vegas y otros lugares del municipio dio lugar, en 1883, a la fábrica de ron, “Destilerías Arehucas”, para procesar la caña y convertirlo en ron, bebida que ha pasado a formar parte de la vida del grancanario cualquiera que sea su municipio de residencia. Inaugurada en 1884, la fábrica que inició su andadura como “Destilería de San Pedro”, se convirtió en 1965 en “Destilerías Arehucas”.

Su producción en la actualidad es más variada que la de sus orígenes, pues a los clásicos rones blanco y dorado, se han unido otros de gama alta como los siete, doce y veinte años, además de otros licores como los de plátano, cacao y bienmesabe.

El cultivo de la materia prima prácticamente ha desaparecido de la isla, pero la fábrica es propietaria de una finca en la que aún la obtiene en una zafra que dura tres meses, en marzo, abril y mayo.
Aunque el destilado de caña que consume Arehucas para elaborar sus rones procede en la actualidad de Sudáfrica, cultivan su propia caña en Las Vegas, entre el casco y Visvique, con una producción anual de 300.000 kilos (con un rendimiento óptimo, son 30.000 litros de aguardiente), le permite obtener un bouquet que da personalidad a los rones de gama alta, en particular de los siete y los doce años.

Durante todo el año, personal de la empresa se encarga del cuidado de la finca hasta que, en época de zafra, se realiza el corte de la caña ya grande. Primero se le quita la hoja, lo que se llama descogollar, para cortar a continuación el pelo que es lo que se muele hasta obtener bagazo, que se desecha, y guarapo o jugo de la caña, que se destina a fermentación hasta lograr un líquido de unos seis grados de alcohol que se destila. Este destilado de caña es lo que se convertirá, después de su pase por barricas de roble, en ron.

Fiestas

Fuegos artificiales la noche de San Juan (Fotografía: Ayuntamiento de Arucas).

Entre las fiestas más destacadas del municipio se encuentran las de carácter religioso, principalmente las del patrono San Juan Bautista, en los días 23 y 24 de junio, sobresaliendo las procesiones por las calles antiguas de la Ciudad, las tradicionales hogueras y fuegos artificiales, así como la Romería, donde hombres y mujeres vestidos de típicos danzan al compás de la música folklórica canaria. En los diferentes barrios y pueblos, también se celebran las fiestas de sus patronos, así, por ejemplo, en los meses de marzo y abril, en todo el municipio se realizan las tradicionales procesiones de Semana Santa, algunas espectaculares como la procesión de la Soledad en Montaña de Cardones, donde al amparo de la noche se encienden numerosas hogueras en la montaña.

La Fiesta del Corpus Christi en Arucas cuenta con un atractivo que excede del ámbito propiamente religioso, entremezclando otros alicientes, como la tradición, la cultura, la artesanía y la colaboración vecinal, que la convierten en uno de los acontecimientos de mayor afluencia y aceptación popular, destacándose como uno de los principales atractivos turísticos del municipio durante los últimos años. Desde primeras horas de la mañana del domingo 14 de junio de 2009, más de cuarenta alfombras, en un recorrido que supera el kilómetro, serán confeccionadas con sal, serrín, flores y tierras naturales de la isla por cientos de personas (mayores, jóvenes y niños), a lo largo del Centro Histórico de Arucas. Por la tarde, al entrar la procesión a la “Catedral” de Arucas, una lluvia de pétalos de rosas que se arrojan desde la bóveda del templo confecciona la última alfombra de flores sobre el altar mayor.

Más información:
Oficina de Información Turística
Calle León y Castillo 10
Teléfono 928 623 136
www.arucas.org