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Los 18 pastores que aún practican la trashumancia en Gran Canaria, en un libro

SANTA MARÍA DE GUÍA. Los pastores trashumantes del norte de Gran Canaria protagonizan el libro de Yuri Millares y Tato Gonçalves Los últimos pastores trashumantes de Canarias, un producto Pellagofio Ediciones patrocinado por la Mancomunidad de Ayuntamientos de la comarca. La publicación, cofinanciada gracias a la participación de fondos europeos del programa Leader (en el que participan también el Ministerio de Agricultura, el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Gran Canaria) y de la Obra Social de La Caixa, contiene en sus 100 páginas el retrato en palabras e imágenes de los 18 ganaderos que aún mueven sus ovejas por la isla en busca de los mejores pastos. Todos ellos trasladan los rebaños a las cumbres de la isla en verano, y muchos, además, están en permanente mudada el resto del año a diferentes altitudes entre la costa y medianías.

■ ¿CÓMO CONSEGUIR EL LIBRO?
Respuesta a los lectores que han preguntado por ello
La primera edición se distribuye gratuitamente, no estará a la venta.

► Se puede adquirir en la sede de la Mancomunidad de Ayuntamientos del Norte de Gran Canaria (planta superior del mercado municipal de Arucas) o en La Librería del Cabildo (calle Cano, paralela a calle Triana en Las Palmas).

► Se puede solicitar a Pellagofio Ediciones para su envío por correo (sólo pagando gastos de envío).

El prólogo del libro, del maestro quesero Isidoro Jiménez, ya pone en situación al lector, explicando que “con la conquista, la cultura pastoril de las islas Canarias fue integrando elementos de otros lugares del mundo y sobre el esquema tradicional de pastoreo se entrelazaron técnicas procedentes de otros lugares dando como resultado unas estrategias pastoriles muy complejas y especializadas”.

Por eso, dice, “en el caso de Gran Canaria existen básicamente, como en otros muchos aspectos sociales y ambientales, dos culturas diferentes: el Sur, fundamentalmente cabrero, frente a un Norte donde el pastoreo es mayormente de ganado ovino”.

José Mendoza, Pepe el de Pavón, retratado en las cercanías de la presa de las Niñas (centro-sur de Gran Canaria)./ FOTO TATO GONÇALVES

Trasquila del ganado de Pepe Mayor. Uno de los peladores que ayuda en esa jornada se esmera con el carnero: “¿Para qué hacerlo mal, si cuesta lo mismo hacerlo bien?”, se explica./ FOTO TATO GONÇALVES

María Ascención Díaz en la cueva del queso. En los meses de producción, elabora cuatro o cinco cada día de unos 6 a 7 kilos de peso./ FOTO TATO GONÇALVES

El núcleo de esta familia de ganaderos: el pastor (Carmelo Moreno), la esposa que se encarga de elaborar el queso (Lourdes García) y el fiel perro (en este caso, perra: Luna) en Solapones./ FOTO TATO GONÇALVES

“En ambos casos la técnica pastoril era básicamente trashumante de costa a cumbre, pastando los rebaños en las zonas bajas en la época invernal y ascendiendo a los pastizales de montaña en verano y otoño para volver a los corrales de medianía baja en la época de la paridera”.

“En la actualidad –añade–, aunque los cabreros del sur y este de la isla siguen manteniendo grandes rebaños, cada vez utilizan menos los pastos como recurso alimenticio, por lo que los movimientos de ganado se han reducido, en general, a las superficies más cercanas a los corrales; sin embargo en la zona noroeste y en la cumbre de la isla quedan pastores de ovejas que no solo mueven diariamente sus rebaños buscando los mejores pastos, sino que incluso tienen corrales en diferentes zonas según las épocas del año”.

Un nuevo recuento
El periodista e investigador Yuri Millares, que ya había publicado un amplio reportaje sobre el tema unos años atrás y ha dirigido ahora el proyecto que ha dado como resultado este libro, escribe en la introducción que, “en Gran Canaria, al hacer un nuevo recuento de pastores que aún practican la trashumancia, tanto por propia experiencia investigadora, como preguntando a Isidoro Jiménez y a los propios pastores protagonistas, el listado que resultó los cifra en 18, después de añadir algunos que me faltaron en 2006 y de borrar otros tantos que, por diversas circunstancias, no están mudando el ganado fuera de los pastos del entorno de sus corrales habituales. Es una cifra que puede variar en cualquier momento porque alguna de las bajas se reincorpore a la actividad, o por el contrario, alguien más se retire de su práctica”.

Y sitúa al lector en lo que va a poder leer, ver y conocer en las siguientes páginas: “Establecida la lista de trashumantes que quedan, el relato que a continuación sigue es la fotografía de las visitas que hemos realizado (acompañados la mitad de las ocasiones por Isidoro Jiménez, que ejerció de guía por carreteras, pistas y caminos de la isla para localizarlos)”.

“No se trata pues –añade–, de un estudio sobre la trashumancia, sino de un retrato cercano de sus protagonistas, tanto en palabras como en las imágenes que aporta quien esta vez me ha acompañado: el fotógrafo Tato Gonçalves. Y no se suceden en las páginas siguiendo un orden geográfico, ni alfabético, ni tampoco por criterios estadísticos o de rutas seguidas. Están ahí componiendo un relato que intenta mantener un equilibrio de intensidades (en palabras e imágenes), en favor del interés del lector por transitar con interés todas y cada una de las páginas hasta el final”.■

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Comentarios (3)

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  1. Isabel dice:

    ¿Dónde puedo conseguir este libro?, muchas gracias.

  2. gustavo dice:

    ¿Dónde puedo conseguir este libro?, muchas gracias.

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