Firgas

Topónimo aborigen que deriva del topónimo aborigen Afurgad. Algunas fuentes apuntan que esta palabra aborigen tiene el significado de lugar alto, por encontrarse en un promontorio que domina prácticamente la costa Norte de la isla. En concreto en el espacio físico que ocupa Firgas no existen vestigios arqueológicos y los que se encuentran próximos están situados en cuevas y solapones de escarpes y barrancos como son los Acequia Vieja y Viera, si bien los más importantes se sitúan próximos a Casablanca, donde se localizan los yacimientos de El Cabezo, en el que se encuentra también el llamado Los Solapones de la Sartén, y también, La Guancha, El Hormiguero y los dos de La Trinidad, que conformarían el asentamiento aborigen de Ítara.

Ubicación

El municipio de Firgas está situado en el norte de la isla de Gran Canaria, a 28 kilómetros de la capital de la Isla. Su superficie es de 15,77 km² y está ubicado a una altitud de 465 metros sobre el nivel del mar. Es un municipio característico de las medianías del Norte de Gran Canaria y su extensión es la más reducida de toda la Isla. Por las zonas oriental y occidental limita con los municipios de Arucas y Moya. Por el sur, con Teror y Valleseco.

Su forma rectangular y de gran relieve se caracteriza por disponer de zonas de lomos alargados y estrechos que, a su vez, son atravesados por una densa y compleja red de barrancos.
En su geografía destaca también la localización de puntos de emisión volcánica muy recientes, en las zonas de la Montaña de Firgas, con 650 metros de altitud, en la Caldera de Firgas y en el Pico de Osorio.

Medio Físico

Una gran parte del municipio se sitúa en el Parque Rural de Doramas, catalogado como Espacio natural Protegido y en el que se puede apreciar la Reserva Natural Especial de Azuaje, por lo que los visitantes de Firgas pueden disfrutar en este municipio de rincones de extraordinaria belleza natural y rural.

se caracteriza por la presencia de grandes pendientes, donde se disponen una serie de lomos alargados y estrechos, atravesados por una densa y compleja red de barrancos, cuyas escorrentías han labrado los materiales modernos (lavas y piroclastos Post-Roque Nublo).

Los puntos de emisión volcánica son recientes (Cuaternario) y se localizan exactamente en la Montaña de Firgas (650 mts.), en La Caldera de Firgas (450 mts.), en La Montañeta o Rosales (290 mts.) y en el Pico de Osorio (969 mts).

Hay un claro predominio de los materiales basálticos Cuaternarios, salvo en los lomos más cercanos al litoral (Quintanilla, Los Dolores, El Cabezo), de mayor antigüedad y de composición sálica, así como materiales antiguos dejados al descubierto por la erosión en el cauce del Barranco de Azuaje, donde afloran depósitos de travertinos originados por manantiales de aguas termales carbonatadas”.

La mayor parte de las zonas de hábitat (el 85%) se asientan sobre Lavas basálticas olivínico-piroxénicas, basaníticas y tefríticas. Este tipo de soporte hace posible la presencia de cuevas naturales, que son empleadas con fines habitacionales.

Por otra parte, casi todo el hábitat documentado (70%) si sitúa entre los 100 y los 200 metros sobre el nivel del mar, aspecto que se relaciona con unas precipitaciones actuales bajas pero aceptables < 200 mm., así como por un clima actual del tipo BSn, estepario cálido con verano fresco, representado por un 60% de los yacimientos destinados al hábitat.

Si bien habría que decir que el más importante núcleo de población indígena se asentaría en una zona de clima (actual) tipo BWn, es decir algo más cálido, con menos precipitaciones. Si bien habría que aclarar que los tipos de climas pudieron ser diferentes durante la etapa prehispánica, debido sobre todo a los cambios climáticos ocurridos en estos últimos siglos.

Este aspecto coincidiría con el desarrollo actual de los lugares de poblamiento que más desarrollo ha tenido en estos últimos años del municipio de Firgas, desde El Lomito, Los Dolores, Buenlugar, hasta Cambalud y Casablanca. D

A raíz de la publicación en 2010 del libro la Afurgad indígena, se han podido documentar en el término municipal de Firgas, hasta el momento, un total de veintiséis (26) yacimientos arqueológicos, si bien es posible que futuras investigaciones aumenten este número, en especial a lo que hallazgos casuales pudieran producirse, dada las profundas modificaciones en el entorno que se prevén para este término municipal en los próximos años.

Estos 26 enclaves prehistóricos nos aportan el reflejo del modo de vida de los antiguos canarios, a través de sus cuevas de habitación, sus poblados, sus lugares de enterramiento (en cuevas naturales sobre todo), sus áreas de almacenamiento (graneros) y sus sitios de reunión y de culto, así como sus manifestaciones rupestres.

Entre los yacimientos de Firgas destacarían La Guancha, Los Silos de Azuaje, Los Silos del Barranco de Jiménez, El Hormiguero, El Cabezo, las cuevas de La Trinidad y El Convento.

En esta zona de Firgas existen, en líneas general, se han conservado mejor los yacimientos que en Arucas, debido al mayor y complejo proceso de antropización y transformación del entorno que ha sufrido el municipio de Arucas, frente a Firgas.

La elección de los asentamientos se encuentra en estrecha relación con los condicionamientos geográficos, de tal forma que se aprecian una serie de parámetros ambientales que definen el emplazamiento de los lugares de hábitat, de las necrópolis y de las zonas de almacenamiento.

En relación a los asentamientos de hábitat, todos, sin excepción se establecen muy próximos o próximos a cauces permanentes o semipermantes de agua. En ese sentido, los asentamientos se ubican en los aledaños de los principales barrancos de la zona costera, Azuaje y Los Dolores.

Flora y Fauna

El Parque Rural de Doramas alberga aproximadamente 400 especies de plantas vasculares, de las cuales 30 son endémicas de Gran Canaria, 126 son endémicas de las Islas Canarias, y 30 lo son del resto de la Macaronesia.

De estas especies, tres crecen exclusivamente en el parque: la Cresta de Gallo (Isoplexis chalcantha), la Rejalgadera de Doramas (Solanum verpertilio subsp doramae) y la Salvia Blanca (Sideritis discolor).

Entre las 49 especies recensadas de fauna vertebrada, destacan las aves como el Pájaro Carpintero de Gran Canaria (Dendrocopos major thanneri), el Búho Chico Canario (Asio otus canariensis) y el Aguililla Canaria (Buteo buteo insularum), todas ellas endémicas de Canarias.

Otras aves típicas del monteverde son, el Petirrojo (Erithacus rubecula superbus), el Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs tintillon) y el Herrerillo (Parus caeruleus teneriffae). También se encuentran presentes reptiles como las Lisas (Chalcides sexlineatus) y los Lagartos de Gran Canaria (Gallotia stehlini), y anfibios introducidos como la Ranita Meridional (Hyla meridionalis) y la Rana Común (Rana perezi).

Los enterramientos colectivos de El Hormiguero, de factura aborigen, son el testimonio de un poblado prehispánico, emplazado en el yacimiento de La Guancha. Las crónicas apuntan a un aprovechamiento directo de los recursos hídricos por parte de la población aborigen, ya que señalan la existencia de una acequia como principal obra de irrigación.

Historia

Las primeras referencias de la Firgas indígena, Afurgad en el antiguo idioma de los pobladores prehistóricos de la isla de Gran Canaria (que podría traducirse como pradera cercada, lugar de vegetación, muralla o fortaleza alta, según diversos autores como Juan Álvarez Delgado, J. Sebastián López García, Juan del Río Ayala o Celso Martín de Guzmán), se localizan en las denominadas Crónicas de la Conquista.

Así Andrés Bernáldez, cura de la localidad sevillana de Los Palacios, comentaba en 1513 que entre los poblados indígenas de Gran Canaria existía uno, durante la Conquista (1476-1483) denominado como Afurgad.

En los primeros repartimientos de tierras y aguas de 1484 le correspondieron terrenos por la zona identificada como de Arucas a Tomás Rodríguez de Palenzuela, ballestero de origen burgalés experimentado en las luchas contra los árabes. Por noticias posteriores, se concreta que fue en este lugar de Firgas donde se estableció.

Tras los primeros repartimientos de tierras, el agua procedente de la cumbre quedo vinculada a las tierras bajas, para cuya gestión surgió un régimen especial de propiedad denominada heredamiento.

Los caudales se encauzaron preferentemente hacia las plantaciones de caña dulce y cultivos sembrados de granos, hortalizas y frutales. Entre finales del siglo XV y mediados del XVI se trajeron, en su mayor parte de Madeira, profesionales (albañiles, carpinteros y maestres de sacar agua) para ejecutar las primeras obras hidráulicas: nuevas acequias, estanques, minas de agua, pozos, molinos de agua, batanes…

Las ordenanzas que regulaban los primeros heredamientos de agua se adaptaron a la privatización ya que, con el tiempo, las aguas se desvincularon de la tierra y su propiedad se transmitió separadamente a la de ésta, generando numerosos conflictos.

El emplazamiento de Firgas obedece a las enormes posibilidades que atisbó Tomás Rodríguez de Palenzuela en estos predios, pues a las fértiles tierras que le tocó se unieron los amplios caudales que ofrecía el naciente de Las Madres, en el barranco de Guadalupe o Aumastel.

Las amplias disponibilidades hidráulicas y agrónomas posibilitaron el desarrollo de una floreciente industria azucarera, construyéndose varios ingenios y dedicándose importantes áreas al cultivo de la caña de azúcar.

Aquí emprendió los trabajos para talar el bosque de Doramas, que hasta aquí llegaba, roturar las tierras, construir casas y e iniciar el cultivo de la caña de azúcar, para luego construir un ingenio azucarero, siguiendo el patrón agrario de la isla. Se sabe también que construyó antes o después otros ingenios azucareros a lo largo del Lomo de San Pedro de Arucas.

En 1506 fabrica una ermita bajo la advocación de San Juan de Ortega, en torno a la que crecerán los asentamientos en el lugar, y en 1517 funda una capellanía sobre la misma con su hijo Gaspar Rodríguez de Palenzuela como patrono. La ermita contaba con terrenos propios y otras donaciones que permitían costear sus necesidades, pero la lejanía de la sede parroquial San Juan de Arucas de la que dependía, planteaba problemas a los vecinos por no disponer de un cura de modo continuado.

En el Antiguo Régimen las aportaciones económicas de los fundadores de las capellanías al sostenimiento de las ermitas guardaba estrecha relación con el número de misas que deberían decirse en ella, y si este no era suficiente, para cumplir la manda se desplazaba un cura de forma temporal.

Esto hizo que en 1613 una asamblea de vecinos solicitase a Pedro Espino de Brito, arcediano de Canarias y Vicario General del Obispado, que diese licencia a la Orden de Predicadores de los Dominicos para que fundaran y establecieran un convento al que apoyarían con sus limosnas y mantuviera en culto la ermita. En 1616 existía ya un próspero convento dominico que estaba ubicado en la actual Plaza de San Roque, que promovió la devoción por este Santo que ostenta el patronazgo de la villa.

Firgas constituye una excepción entre los pueblos que en 1766 disponían de alcalde real y rango jurisdiccional, aunque en lo eclesiástico carecía de parroquia y seguía a estos efectos dependiendo de la parroquia de Arucas. Fue después de la reforma administrativa de Carlos III, con diputados y síndico personero. Tuvo lugar a partir del Real Decreto de 26 de junio de 1766 que establecía que en todos los pueblos de más de dos mil vecinos se nombraran cuatro diputados del común, que intervinieran con la justicia y los regidores en los abastos del lugar; tendrían además voto y asiento en el ayuntamiento.

A pesar del hundimiento de la producción azucarera, y debido a la alta productividad que ofrecía su campiña,no cesó de aumentar la superficie agrícola. La introducción en el siglo XVII de la papa y el millo tuvo una gran proyección en el paisaje de estas medianías, al ser unos productos que rápidamente se generalizaron, convirtiéndose en artículos básicos de la dieta campesina.

Asimismo, la modificación de la propiedad de la tierra, adquiriendo cada vez más protagonismo el terrazgo, como la mejora en las obras de regadío, propician que el municipio minimice los efectos de la crisis azucarera y pase de una economía agrícola, basada en los productos de exportación, a una economía agrícola sustentada en la generación de productos destinados al autoabastecimiento o al mercado local.

La dilatación de la superficie cultivada, debido principalmente al proceso privatizador de las tierras públicas, supuso el irremediable óbito de la Selva de Doramas, bastante mermada ya por las continuas roturaciones y talas abusivas que se realizaban en sus dominios, quedando, de este modo, relegada a las áreas más improductivas del municipio, tales como escarpes o frentes inaccesibles.

El convento fue clausurado en 1835 con motivo de la desamortización de Mendizábal y después la ermita queda en estado de abandono. Cuando se aproximaba el ecuador del siglo XIX se intensifican las exigencias y gestiones de los vecinos de Firgas en demanda se erija en el lugar una parroquia y alcanzar la independencia eclesiástica de la parroquia de Arucas.

Mientras se realizan los trámites que pueden demorarse por corresponder su concesión a la Corona a propuesta del Gobierno nacional, el Ayuntamiento Constitucional de la Villa de Firgas opta por solicitar de la Junta Superior del Gobierno de Las Palmas que «…las cantidades conque dicho pueblo contribuye para el presupuesto parroquial de ese de Arucas, al que está unido en lo eclesiástico, se destine una parte a gastos del culto de la ermita que fué del Convento dominico del mismo Firgas …», petición a la que accede la Junta con fecha 30 de septiembre de 1843 quien lo comunica al Ayuntamiento Constitucional de la Villa de Arucas para su cumplimiento.

El Ayuntamiento de Arucas realiza distintos alegatos referentes a que no podían figurar en el presupuesto de la Parroquia de Arucas los gastos de la ermita de Firgas, pues se verían disminuidas las asignaciones que por imperativo legal debían hacer los ayuntamientos a las parroquias formalmente erigidas por la Corona.

La oposición del Ayuntamiento de Arucas viene obligada por la negativa del párroco de Arucas a la disminución de sus ingresos económicos, aunque éstos procedieran de los vecinos de Firgas.

Se vislumbra aquí, como en otros muchos lugares, la lucha emprendida por el párroco ante la pérdida de su estamento, y paralelamente de parte de sus ingresos. En ningún caso era una negativa de los vecinos de Arucas, simplemente el enfrentamiento motivado por el presbítero de Arucas, que obligaba al Ayuntamiento de Arucas a que se opusiera a la solicitud económica del Ayuntamiento de Firgas, donde lo único que se dirimía era el control de los dineros de la parroquia.

Tras varios intentos fallidos, por las continuas fluctuaciones políticas acaecidas en el segundo cuarto del siglo XIX, en el año 1835 Firgas se segrega finalmente de Arucas, al amparo del cambio político y de régimen que se produce tras el fallecimiento de Fernando VII, “el deseado”. Hay un aspecto bastante anecdótico en la historia de Firgas.

Normalmente se consuma primero la independencia religiosa, con la creación de una parroquia, y posteriormente se accede a la autonomía política. Sin embargo, la fundación de la parroquia de San Roque, patrono auspiciado por la devoción popular, frente a San Juan de Ortega, impuesto por la devoción familiar de Tomás de Palenzuela, no se produce hasta 1845, una década después de su nacimiento como municipio independiente.

Se suceden después una serie de acontecimientos y resoluciones de la Audiencia, de la Diputación que se van superponiendo unas a otras, de las que se desprende que el Ayuntamiento de Arucas entrega el dinero para la reparación de la ermita, la parroquia de Arucas reclama la cantidad, y al final se desdice la Audiencia para que el Ayuntamiento de Firgas devuelva al de Arucas la cantidad entregada.

La reclamación traslada problemas económicos y administrativos que le acumulaban al nuevo alcalde de Firgas Juan Guerra, pues su ayuntamiento: no había liquidado aún los presupuestos de los años anteriores 1842 y 1843 siendo alcalde Pedro Ponce; además no se habían formado los libros de riqueza para la cobranza de la contribución de paja y utensilio y estaban pendientes los deslindes de los montes de su jurisdicción. Se apreciaba la gestión que hacía el párroco de Arucas cerca del Obispado, para que este a su vez obligara a la Diputación para intervenir el Ayuntamiento de Firgas.

Pero el día 23 de septiembre del mismo año 1844, de alguna forma se habían acortado los plazos burocráticos, la Jefatura Superior Política de Canarias trasladaba la comunicación del Ministro de Gracia y Justicia que trasladaba el Real Decreto expedido por S.M. Isabel II mediante el cual se aprobaba la erección de una parroquia en el pueblo de Firgas bajo la advocación de San Roque.

En esas fechas el número de vecinos (casas) era de 281 y de 1.190 almas que recibieron con júbilo la noticia, cuyos beneficios económicos pasarían a las arcas de su municipio que asignaba el presupuesto a la nueva parroquia.

Parece de justicia histórica deshacer las hipótesis que sostenían el enfrentamiento de los vecinos de Firgas con los de Arucas, pues la única oposición que hubo a la creación de su parroquia fue del párroco de Arucas, no de sus vecinos, ni siquiera de su Ayuntamiento que venía obligado a cumplir con las órdenes que recibía de los órganos administrativos superiores.

En cuanto a noticias documentales del lugar próximos a los antiguos muros de la ermita reparada, que son los de la sede de la Casa e Iglesia Parroquial actuales, se sabe que los que pudo ocupar el convento de los dominicos «Dos cercados de dos fanegas, uno frente a la Plaza y otro en el canal que conduce agua al Molino» fueron vendidos por adjudicación el 27 de julio de 1854 a Pedro Martín García y Manuel Hernández Marrero por 11.352 reales de vellón.

La referencia que se hace al Molino, no es otro que el conocido como Molino del Conde, molino de gofio del siglo XVI, situado en el inicio de la carretera que conduce desde Firgas a La Laguna de Valleseco (GC-030). El edificio, que también incluye un antiguo almacén de grano y tostador, y la casa del molinero, se halla situado sobre la acequia de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, con el fin de aprovechar la acción del agua para poner en movimiento las piedras trituradoras del grano.

Está documentado en las escrituras de división del vínculo de Luisa Trujillo Figueroa, obligadas por las leyes de desamortización, del día 23 de junio de 1876, en la que incluía entre sus bienes el «Molino harinero con una máquina de agua, cubo, casa terrera con su cocina y patio en Firgas», que fue valorado en 21.050 reales de vellón. La mitad de todos los bienes vinculados correspondieron a su poseedor Agustín del Castillo Bethencourt, y la otra mitad a su sucesor Fernando del Castillo Westerling, cuarto y quinto Condes de la Vega Grande de Guadalupe respectivamente.

La desamortización de Mendizábal, realizada en el siglo XIX, y bajo la cual se expropiaron los bienes religiosos, que posteriormente se enajenaron, supuso el fin de la presencia de los dominicos en esta zona, así como de la formación intelectual de muchos feligreses, que cultivaban su espíritu y su intelecto en este convento.

En el siglo XIX irrumpe con fuerza un nuevo monocultivo: la cochinilla, un parásito de las tuneras con el que se elaboraba un colorante rojo de gran valor comercial. Sin embargo, el descubrimiento de colorantes artificiales (anilinas) interrumpió el breve período de prosperidad propiciado por este cultivo.

A principios del siglo XX, con la introducción del plátano se crea, en las áreas de vega y en las lomas hacia el litoral, un exuberante paisaje subtropical que, aunque más propio de otros climas más húmedos, conformó un ambiente agradable de verdor permanente.

Debido a las grandes exigencias hídricas de este cultivo, se realizan gran cantidad de estanques, canales, depósitos, se perforan pozos y galerías que singularizan el paisaje del municipio.

Con las reformas liberales del XIX, que consolidó la privatización del agua, las antiguas heredades se transformaron en comunidades de regantes y, además, se crearon nuevas comunidades ante el aumento de los nuevos recursos hídricos (pozos, galerías, presas…) para cubrir la demanda de agua.

La distribución del agua, controlada por rigurosos turnos, las dulas, adaptó progresivamente un sistema de medidas de caudal preciso, de tipo temporal (día, hora y minuto). Del sistema de medida primitivo de caudales de aguas, basado en la fanegada, asada, cuarta, surco…, se mantuvo básicamente la azada, medida de fluidez que varia de unas zonas a otras y que, en su origen, constituía la cantidad de agua que se podría regar en las asurcadas tierras con una azada o sacho, un caudal comprendido entre los 9 y 12 litros por segundo.

Un elemento importante del paisaje rural, creado a lo largo de los siglos, son los elementos arquitectónicos tradicionales. Empero, con el abandono de las actividades tradicionales, se inicia el despoblamiento de los caseríos y la deserción de las áreas agrícolas, manteniéndose sólo la agricultura en las áreas más favorables, bien por la disponibilidad de riego, bien por las posibilidades agroambientales.

Actualidad

En la actualidad, Firgas es un municipio eminentemente agrícola, aunque su producción se ha reducido considerablemente  en relación con la que se cosechaba hace apenas unas décadas. Un aspecto importante, sobre todo desde el punto de vista paisajístico, es el conocido fenómeno de la segunda residencia, construcciones de nueva planta que, en bastantes ocasiones, introducen nuevos conceptos arquitectónicos no basados en los tradicionales, creando un escenario donde el hábitat se encuentra muy disperso y poco mimetizado en el entorno.

La evolución de Firgas es una estrecha e íntima relación entre el ser humano y el agua. Esta afinidad es aún visible en el paisaje firguense. Acequias, cantoneras, pequeños acueductos, manantiales, pozos, balnearios son elementos constantes del paisaje municipal, guardando celosamente cada uno de ellos un pasado pletórico y sorprendente.

Barrios

Barranco de las Madres, Buenlugar, Cambalud, Casablanca, El Cortijo, El Lomito, El Risco, El Zumacal, Firgas, Itara, La Caldera, La Cruz, La Palmilla, Las Pellas, Lomo Quintanilla, Los Barranquillos, Los Dolores, Los Menores, Los Rosales, Padilla, San Antón, Trapiche.

De interés

Pasaje junto al molino de gofio del siglo XVI (Fotografía: Y. M.)


La Villa de Firgas ofrece las más variadas estratégicas hidráulicas, en el marco de una arraigada cultura del agua iniciada en la sociedad aborigen que ya desarrollaba sencillas obras y que luego, en la colonización europea, fue generando una nueva, compleja e interesante infraestructura hidráulica que alcanzo su mayor profusión, entre finales del siglo XIX y mediados del XX.

La plaza de San Roque comprende el epicentro de la Villa desde tiempos inmemoriales. En ella se levantó la Afurgad de los antiguos canarios y en su solar se fundó la Firgas hispánica, y se levantó el Convento y las huertas de los padres Dominicos en 1613.

Aquí también se encuentra el monumento a uno de los Santos de más antigua veneración por los firguenses, San Juan de Ortega, primer patrón de la Villa y paisano de la familia de conquistadores que se asentaron en Firgas, los Rodríguez de Palenzuela.

La Iglesia parroquial de San Roque es sin duda, el mejor tesoro arquitectónico conservado. De lo que era la ermita de San Juan de Ortega, fundada en el año 1502, nos queda la fachada sin el campanario y puerta principal, el artesonado de la nave central, donde está situada la imagen del Crucificado, así como una importante obra de imaginería religiosa.

La iglesia tuvo su apertura con total autonomía el 19.01.1945 y su fundación se debe al Sr. Obispo de Canarias, Don Judas José Romo Gamboa, siendo su primer párroco, Don Adrián Ramírez de Medina.

El Ayuntamiento tiene su sede en una casona de estilo neo-canario, construida en la década de los 40 recién acabada la Guerra Civil española. El edificio consta de dos plantas, sótano y buhardilla, rematado con un tejado tradicional a cuatro aguas.

Está construido con materiales nobles entre los que destacan la piedra azul, procedente de las afamadas canteras de la zona baja del municipio y tea de pino canario en la construcción de sus magníficos balcones y la totalidad de la carpintería del edificio. Destacar también el arco de cantería de la entrada principal y el gran ventanal en la fachada de poniente, que aporta una gran luminosidad a las dos plantas.

En 1835 se constituye, siendo su primer alcalde D. Salvador Domínguez, el primer Regidor D. Agustín García y el primer Secretario D. Domingo Bello. En este año, el Municipio contaba con una población de 1200 almas, siendo Las Palmas con 13.431 el mayor y Mogán con 462, el menor.

La Casa de la Cultura es un edificio de propiedad municipal, ubicado en el mismo casco urbano, con un frontis típico de la arquitectura insular decimonónica y reconvertido en Casa Cultural desde el 21 de abril de 1995.

Antiguamente hotel o fonda que fue construido en 1870 para alojar a los usuarios que acudían a los famosos baños de Azuaje. Posteriormente el edificio albergó la sede del Ayuntamiento, Escuela Pública y ya en su época de decadencia fue habilitado como almacén municipal.

El edificio es de noble planta que ocupa unos 500 m2 y consta de dos pisos con un bonito patio interior, adornado por un corredor a modo tradicional. Para acceder a su planta alta, se erige una bonita escalera de caracol, y para su decoración se han combinado elementos materiales de estilo moderno y tradicional, sin que por ello pierda el conjunto su armonía. Dentro de sus muros se ubica la Biblioteca Pública, Sala de Exposiciones, Aulas para Cursos y Conferencias y un Salón de Actos polivalente.

El Molino de Firgas del S.XVI. También llamado Molino del Conde, está situado en el borde de la carretera que conduce desde Firgas a Valleseco. Esta edificación y anexos, consistentes en el molino en sí y el antiguo almacén de grano y tostador y la casa del molinero, se hallan situados sobre La Acequia de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, aprovechándose de esta forma la acción del agua para poner en movimiento las piedras trituradoras del grano.

Este molino fue construido en el año 1512 y abandonado en 1959, pues cuentan que en ese año hubo una gran sequía, la cual hizo que no llegase agua suficiente al molino a través de la Acequia teniendo que ser abandonado. Actualmente restaurado para el visitante, es uno de los lugares de mayor atracción turística de la villa.

Mirador del Barranco de las Madres. Como su nombre indica, este mirador se encuentra situado en el margen derecho de la carretera que conduce al barranco de Las Madres, GC-305, pudiéndose contemplar una espectacular vista del barranco de Las Madres, Montaña Doramas y parte del norte de Gran Canaria.

Acequia Real: La Cultura viva del Agua. Desde las Concejalías de Patrimonio y Medio Ambiente del Ilustre Ayuntamiento de Firgas se pretende impulsar el proceso oportuno para conseguir la declaración de la acequia principal de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, y sus elementos de ingeniería hidráulica tradicional anexos a ésta, como Bien de Interés Cultural en su tránsito por el municipio firguense.

Dentro del territorio municipal de Firgas, la Acequia Real comienza su recorrido en el Barranco de Las Madres, en su linde Sur con el término municipal de Valleseco, y lo finaliza en el barrio de La Caldera, en el linde Noreste con Arucas. Entendemos que contar con un nuevo Bien de Interés Cultural (BIC) en nuestro municipio, incidirá en la mejora de las condiciones de nuestro patrimonio y en la imagen de la “Villa del Agua”.

Gastronomía

El cultivo del berro en el municipio de Firgas es el ingrediente principal de uno de los platos más populares de la gastronomía canaria, y que en este municipio se ofrece en casi todos sus restaurantes: el potaje de berros.

En estos mismos restaurantes el visitante también puede degustar un amplio abanico de platos de comida canaria, como las ‘carajacas’, las papas arrugadas con mojo, etcétera. En Firgas existen varios restaurantes muy conocidos por casi todos los habitantes de Gran Canaria, y en los que se ofrecen parrilladas de carne, pollos asados y degustaciones de chorizos y morcillas de la Isla acompañados de raciones de garbanzadas.

Sin embargo, el elemento gastronómico más conocido es el Agua de Firgas. La primera botella se embotelló el 7 de agosto de 1930 con el agua de la cuenca del Barranco de la Virgen o también conocido como el Barranco de las Madres dentro del Parque Rural Doramas.

La leyenda del agua se empezó a fraguar mucho antes de estas fechas. Cuentan los historiadores que los propios Guanches ya utilizaban y aprovechaban las propiedades minero medicinales de estas aguas de origen volcánico cavando en las rocas toscos túneles.

Estas aguas ya fueron empleadas por los aborígenes antes de la conquista porque las madres acudían ahí en busca del agua que sanaba a sus hijos, de ahí el nombre de Barranco de Las Madres.

Posteriormente en el SXVII se exportó el producto a Inglaterra como un tesoro de las Islas Afortunadas para combinar con bebidas espirituosas como el whisky.

Arqueología

Otros yacimientos arqueológicos de Firgas comienzan a conocerse a partir de los años 70 del pasado siglo XX, gracias a la excavación dirigida por el Dr. Juan F. Navarro Mederos (El Hormiguero, 1977), los datos aportados por el Dr. Celso Martín de Guzmán (Silos de Vasco López, 1981 y 1984) y el Dr. J. Sebastián López García (silos de Vasco López, 1986), así como por otros datos que aparecen en diversos artículos de prensa y de revistas.

Es a partir del primer inventario arqueológico, llevado a cabo por el Servicio de Arqueología de El Museo Canario (1995), cuando comienza a documentarse la Carta Arqueológica de Firgas y a localizarse nuevos asentamientos prehispánicos.

A raíz de la publicación en 2010 del libro “la Afurgad indígena”, se han podido documentar en el término municipal de Firgas, hasta el momento, un total de veintiséis (26) yacimientos arqueológicos.

Estos 26 enclaves prehistóricos aportan el reflejo del modo de vida de los antiguos canarios, a través de sus cuevas de habitación, sus poblados, sus lugares de enterramiento (en cuevas naturales sobre todo), sus áreas de almacenamiento (graneros) y sus sitios de reunión y de culto, así como sus manifestaciones rupestres.

Entre los yacimientos de Firgas destacan La Guancha, Los Silos de Azuaje, Los Silos del Barranco de Jiménez, El Hormiguero, El Cabezo, las cuevas de La Trinidad y El Convento.

Fiestas

Procesión por las calles del pueblo durante las fiestas patronales (Fotografía: Ayuntamiento de Firgas)


La fiesta más antigua de Firgas es la que celebran en honor del Santo Patrón San Roque, que data desde principios del s. XVI. Se celebra el 16 de Agosto, el día más festejado en el Municipio. Entre los numerosos actos, se cuenta con la famosa Traída del Palo, desde el que se iza una bandera, que deja de manifiesto el inicio de las fiestas, así como la Romería en honor a San Roque en la que se ofrecen hermosas escenas de tipismo y tradición folclórica.

San Roque es uno de los santos de iconografía más definida dentro de la orbe cristiana. Aparece normalmente ataviado con bordón, zurrón y cantimplora, atributos de su peregrinaje desde su ciudad natal, Montpellier, hasta Roma. Muestra una herida en el muslo a veces vendada por un ángel.

Tales elementos responden a las tareas que realizó a su vuelta de Roma, asistiendo a enfermos de peste, enfermedad de la que él mismo resultó contagiado. La leyenda afirma que Dios le envió un ángel para que lo asistiera en su dolor. Junto a él suele figurarse un perro con un pan en la boca, en recuerdo de aquel animal que robaba la comida a su amo, para llevársela al peregrino. El perro respondía por el nombre de “Melampo” y su dueño se llamaba Gotardo.

Atendiendo a esta tradición, San Roque estuvo vinculado a las epidemias, especialmente desde el s. XV, cuando la peste negra experimentó mayor virulencia.

En Firgas no está datado con exactitud el culto a su imagen, pero de hecho, todavía en vida del convento, los vecinos ya consideraban como su verdadero patrón a San Roque, de ahí que se crea que su culto pudiera remontarse a las décadas iniciales del XVI, con la llegada de las primeras pestes a Gran Canaria.

Los primeros datos escritos de las fiestas que hay pertenecen al último cuarto del setecientos, donde se deja constancia de que “la fiesta (16 de agosto) había decaído y se temía por su futuro, lo que movió al vecindario a perpetuarla por escrito.

Así se hizo el 15 de agosto de 1778, obligándose a hacer la función con las siguientes condiciones: un mes antes, se formaría una junta compuesta por el alcalde real, los diputados, el síndico y el fiel de fechos, quienes nombrarían a 2 ó 3 comisionados para recoger las limosnas de los vecinos.

Cada uno de éstos (los vecinos) contribuiría conforme al repartimiento que hacía la junta, so pena de embargar y rematar sus bienes. Además, traerían la rama necesaria para la función y con sus yuntas conducirían desde la montaña a la plaza del convento “el palo que desde tiempo inmemorial se enarbola con una bandera en dicha plaza”, pues de no hacerlo, se les impondría una multa cuyo importe se destinaba al adorno y aumento del santo.

En menor medida, pero no de menor importancia se celebran las Fiestas en Honor a San Luís Gonzaga, tienen lugar en el casco del Municipio y se llevan a cabo en el mes de Junio, siendo el día importante el 21 de Junio.

La Reserva Natural Especial de Barranco de Azuaje es la segunda figura legal de protección más importante que recoge la Ley de Espacios Naturales de Canarias (Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias).

El Barranco de Azuaje fue declarado como reserva natural especial después de haber formado parte del Parque Natural de Doramas, el cuál fue recalificado posteriormente como Parque Rural (de menor grado de protección).

Al contrario que el Parque Natural de Doramas, que disminuyó su grado de protección para favorecer el desarrollo de todos los núcleos de población que se ubican en él, el Barranco de Azuaje incrementó su fuerza de protección dado que en su interior se conservan muestras importantísimas de ecosistemas canarios que hoy están prácticamente desaparecidos en Gran Canaria: la Laurisilva y las formaciones vegetales relacionadas con los cursos de agua dulce.

Toda la reserva está considerada como Área de Sensibilidad Ecológica, que podemos definir como aquellas zonas que por sus valores naturales, culturales o paisajísticos, o por la fragilidad de su equilibrio ecológico, son sensibles a la acción de las actividades humanas y pueden sufrir un gran daño por ellas.

Culturalmente, es una referencia destacada para todos los grancanarios que guarda en su memoria las benévolas propiedades de las aguas mineromedicinales que impulsaron la creación del desaparecido Balneario de Azuaje, y que popularmente le otorgara el nombre de Fuente Santa.

Actualmente puede ser visitado y disfrutado por locales y foráneos, habiéndose acondicionado en su interior una pequeña área recreativa. Desde aquí le rogamos que no deje restos de su presencia en Azuaje.

El Parque Rural de Doramas es la cuarta figura legal de protección más restrictiva de la Ley de Espacios Naturales Protegidos de Canarias (Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias).

En síntesis, se trata de un espacio amplio en el que conviven actividades agrícolas y ganaderas o pesqueras, con otras de especial interés natural y ecológico, conformando un paisaje de gran interés ecocultural que precisa ser conservado.

El Parque Rural de Doramas conforma un paisaje de gran belleza donde están presentes sectores naturales, áreas agrícolas y lugares de interés cultural; en él se ubican importantes cabeceras de barrancos como Azuaje y Moya.

En conjunto el Parque Rural de Doramas desempeña un papel destacado en la recarga de acuíferos, sobre todo en las cotas altas afectadas por las nieblas. Tres de estos lugares, Azuaje, Barranco Oscuro y los Tilos de Moya reúnen un doble interés científico al ser núcleos relícticos de la laurisilva que en otro tiempo se expandía por toda la zona.

Tiene una extensión de 3.586 hectáreas y abarca territorio de los municipios de Santa Mª de Guía, Moya. Firgas, Valleseco, Arucas y Teror. Tal y como están desarrollando los acontecimientos en nuestros días, tal vez sean los Parques Rurales en donde las personas podamos disfrutar de una vida plena en la que se fusiona el mundo tradicional y el moderno.

Más información:
Oficina de Información Turística
Calle Molino 12
928 616 747
www.firgas.es