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Vinos del norte de Gran Canaria, vinos de autor, vinos románticos

Los vinos de la comarca durante una presentación en la Casa del Capitán Quesada: Los Berrazales, Viña Amable, Nubia, El Convento y, el primero certificado como ecológico en Gran Canaria, Caletón (Reportaje fotográfico: Y. Millares).

GÁLDAR. El norte de Gran Canaria era una comarca con una importante dedicación a la viticultura y la exportación de vinos… hace tres siglos. Después llegaron otros cultivos de exportación (los más recientes, plátanos y tomates). La viña desapareció del paisaje norteño en esta isla, pero no para siempre. El siglo XXI y gracias al empeño de algunos emprendedores el verdor de la viña vuelve a teñir el paisaje veraniego de algunas fincas. Y lo que es más importante, recupera la producción de vinos muy personales en pequeñas bodegas. Por ahora son tres (dos de ellas, en Gáldar, con producciones por debajo de los mil litros) pero que, en el caso de Los Berrazales (valle de Agaete, en torno a los 18.000 litros), ya ha empezado a cosechar importantes éxitos en catas regionales (en 2011, medalla de oro en Agrocanarias y medalla de bronce en La Alhóndiga para vinos de la cosecha 2010). En palabras del enólogo de todas ellas, Luis Molina, son “vinos que nos invitan a sentir un gran placer”. Unas rarezas en el panorama vitivinícola de Canarias que defienden su espacio singular de vinos de autor. “Somos bodegueros románticos, porque hacemos vino con amor, porque disfrutamos con lo que hacemos”, explica el bodeguero Víctor Lugo (Los Berrazales).

El patio de la Casa del Capitán Quesada, escenario donde se presentan los vinos del norte de Gran Canaria.

El enólogo Luis Molina presenta los vinos y a los bodegueros de la comarca.

De izquierda a derecha: Nubia, Víctor Lugo, Luis Molina y, hablando, Cristóbal Guerra.

Botella del tinto Viña Amable (Bodega Vega de Gáldar).

Vendimia en la finca La Menora. Aquí se encontraba en el siglo XVI el convento franciscano San Antonio de Padua.

Recepción de la uva durante la vendimia en la bodega Vega de Gáldar.

Celso Castellano (Bodega La Savia Ecológica).

Los vinos de la comarca norte de Gran Canaria, en una iniciativa que dio comienzo en 2010, tienen cada primavera una cita en la Casa del Capitán Quesada (edificio del siglo XVIII, restaurado, en el casco histórico de la ciudad de Gáldar) para presentar sus vinos. En la de 2011, el enólogo Luis Molina los presentó con las siguientes palabras (en una conferencia tan personal como lo son los distintos vinos que elaboran los bodegueros de los vinos Los Berrazales, Viña Amable, Nubia, El Convento y Caletón):

“Los que nos dedicamos al difícil oficio de cultivar las viñas y elaborar vinos, somos serviles mediadores entre la tierra, el universo y el vino, somos el embajador de la cepa y creamos vinos de autor y savia, para deleitar los corazones de otras vidas”.

“Nuestra labor es desenterrar la sangre de la tierra, derramar las lágrimas de la viña y acercársela al ser humano para que la disfrute de forma hedonista, sintiendo uno de los placeres humanos más indescriptibles, dejando nuestra impronta con un conjunto de sentimientos, como la ilusión de compartir nuestra esencia, hasta la preocupación de que nuestra creación pueda ser compartida por nuestros amigos y seres amados”.

Bodega Vega de Gáldar
“Al entrar en la bodega Vega de Gáldar, se siente el mismo pálpito como un devoto ante una gran catedral. Esa energía nace de la exaltación compartida por el mundo del vino, de dos virtuosos, el propietario Amable Rodríguez del Castillo y el pintor Cristóbal Guerra, sin olvidarnos de la esencia de un ser especial Nubia [la hija de Cristóbal]”.

“Después de diez años de experimentación, trabajo e ilusión y aprovechando unas antiguas caballerizas y una vieja casa agrícola propiedad de la familia Rodríguez del Castillo, se rehabilitan, adaptándola para la elaboración de los vinos de autor, Viña Amable, El Convento y Nubia”.

“La bodega esta situada en las fértiles tierras de La Vega de Gáldar, justo en el inicio de la zona llamada La Viña, lugar cargado de historia, ya que desde el siglo XVI era conocida por la calidad de sus vinos, vinculados al antiguo Convento Franciscano de San Antonio de Padua”.

”Cuando la viña nos ofrece sus frutos, su vida, su energía en forma de racimo, para transformarlo por medio de la alquimia en los vinos Viña Amable, Nubia y El Convento, nos sorprende la transferencia de toda la energía de un año de trabajo, que se manifiesta en el cuidado de la viña con sentimientos de amistad, de complicidad, de pasiones, de devoción, esto solo puede dar más que excelentes resultados”.

“Hablar del Malvasía Nubia es sentir tres pasiones, el arte, el vino y el amor de un padre hacia su hija. Él quería representar las atributos juveniles de su hija con todo sus pensamientos, quería transmitir a través del vino la impronta pulcra de la divinidad de Baco, definición perfecta del sentimiento hacia su hija:

“El Nubia es joven, fresco, brillante, inocente, lleno de energía. Quién lo deguste, sentirá algo sobrenatural, algo difícil de definir, algo que no puede explicar el ser mortal, porque es la transmutación de un ser humano en caldo de dioses”.

Bodega La Savia Ecológica
Celso Castellano en su labor de viticultor ecológico, lo más importante para él es poner mucho entusiasmo y hacer el vino con mucho cariño. Este cuidado se refleja en el resultado final, Caletón Ecológico, elaborado con listán negro y castellana. Cuando llegó el momento preponderante de la vendimia, con un grado glucométrico que nos embebió, la naturaleza nos obligó a realizar este vino natural, nacido para vencer el tiempo, criándolo en barrica de roble, trasladándonos el testigo de la responsabilidad de crear un caldo placentero para los mortales, desarrollando un homenaje a Baco, con la simbología de que el vino representa –las lágrimas de la vid–, algo que cada vez es más valorado por los que tienen el honor de deleitarlos”.

“Para alcanzar la excelsitud en el trabajo ecológico de la viña, en primer lugar debemos tener el impulso, una emoción de comenzar algo y la trayectoria para saber a dónde queremos llegar y una vez iniciado, hacerlo bien, no solo bien, sino excelente, porque el vino hay que entregarlo con un gozo tan perfecto y embriagador que el ser humano quede hipnotizado por la impronta de quien lo ha elaborado”.

Bodega Los Berrazales
“En el valle de Agaete, donde los azahares y cafetos le dan personalidad a los vinos que vamos a descubrir, en las faldas de los riscos de Tamadaba, se encuentra una bodega con mucha alma, lo que yo llamo bodega con alma: “Los Berrazales”. Dentro de la finca La Laja, lugar sobrenatural, donde la hospitalidad, el amor y cariño de sus moradores, Sencio, Maricarmen, Víctor, se transmite de una forma contagiosa a todos los visitantes. Dicho cariño y amor también se transfieren al vino, de una manera inmensa, contagiado por lo prodigioso del lugar”.

“Sus noches con descomunales cielos despejados, nos espían con su luna llena y con sus estrellas, nos dan permiso para realizar vendimias nocturnas. Los vendimiadores, como en un ejercicio de Zen, van recolectando la uva para conseguir un menor grado de temperatura por la noche y obtener vinos de más calidad, manteniendo sus aromas y estructura”.

“La uva moscatel, como un jardín de aromas, con su mejor perfume, con su belleza perlada y con su vestido dorado, se prepara para la vendimia. Y de una manera irracional, transfiere toda su energía positiva hacia al vino, consiguiéndose, al descorchar una botella, el aroma hipnótico de la esencia de la uva”.

Víctor Lugo (Bodega Los Berrazales) ofrece a degustar uno de sus vinos blancos premiado en catas regionales de Canarias.


Más información:
En el reportaje “El norte de Gran Canaria recupera su pasión por la viticultura… ¡tres siglos después!” (edición digital de la revista Pellagofio).
En la información “Dos medallas de oro para Gran Canaria en el concurso regional Agrocanarias” (en la web vinosCanarias.es).

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