Moya

Paisaje, vida y poesía

Despejando dudas sobre el topónimo de Moya, lo encontramos en el «Índice general de términos guanches (o tenidos por guanches)» desestimándose como aborigen y considerándose que es voz hispánica, detectándose existen ocho localidades más con igual nombre en la España peninsular y que es apellido corriente al sur peninsular.

Hay una general coincidencia en que el origen del topónimo está vinculado al marquesado de Moya, que tuvo una posición muy privilegiada con los Reyes Católicos que fueron los grandes patrocinadores de la conquista de la Isla por lo que adquiriría su condión de primera isla de realengo.

El Municipio norteño de MOYA está situado en el norte grancanario, a 22,5 kilómetros de la capital y con una superficie de 31,87 km2 su extremo meridional se acerca a las cumbres de la isla, Los Moriscos (1771 metros), donde tienen uno de sus vértices varios municipios. Por el oriente se encuentra con Valleseco.

A continuación, y siguiendo la linde del barranco de Azuaje, aparece Firgas, para ya, cerca de la costa, encontrarse con Arucas. Por la margen occidental, excepto un pequeño tramo meridional, colindante con Tejeda, Artenara y Gáldar, sigue la divisoria hasta el mar con Santa María de Guía, a través de un barranco.

Este adopta diversos nombres, a lo largo del desarrollo de su cuenca, uniéndose el llamado de Los Propios, con el de Los Tilos, para dar lugar al barranco de Moya. Así pues, entre los dos cauces apuntados: Azuaje y Moya, y otros barrancos menos importantes, quedan definidos una serie de lomos que descienden hacia la costa. Aparece un espacio accidentado, cortado por profundos tajos, que tienen su exponente en el mismo lugar donde se localiza la capital municipal. Al llegar al litoral, estos lomos se interrumpen bruscamente por un acantilado, hoy fosilizados. A su pie se encuentra una plataforma sedimentaria, a modo de isla baja.

Medio Físico

En la época prehispánica, Moya fue un espacio donde los aborígenes tuvieron una presencia limitada por las condiciones climáticas –temperatura media anual baja y altas precipitaciones. Los núcleos de hábitat se ubicaron en la costa, básicamente conformados por cuevas naturales y artificiales. Este espacio también fue el lugar de tránsito para el ganado de todo el noroeste en sus continuos trayectos entre la cumbre y la costa en busca de los pastos de temporada. Como evidencia arqueológica más importante destacamos La Montañeta.

Moya es la “Villa Verde”, bañada por los vientos alisios y una humedad refrescante que ha permitido que se mantenga una de las reservas más importantes de bosque de laurisilva en la Isla, los Tilos. De la flor de este lugar se decía que su frondosidad era tal que los rayos del sol no llegaban a tocar la tierra.

Asimismo, el municipio está encajado entre los cauces de dos barrancos que son muy visitados por los senderistas debido a la gran belleza de su recorrido y a que guardan variadas especies de flora y avifauna canaria, especialmente de lauráceas: Azuaje y “Barranco Oscuro”. Existen además otros motivos para disfrutar de este municipio: sus suspiros y sus bizcochos, una golosina que ha dado lugar a una importante industria de repostería.

Al igual que los demás municipios por los que se extendía el bosque de Doramas, en la Villa todavía podemos encontrar algunos artesanos que han heredado las técnicas para trabajar la madera, así como elaboradores de instrumentos musicales, cesterías de caña y pírgano, además de las labores de bordado y calados típicos canarios.

Hay un claro predominio de los materiales basálticos Cuaternarios, salvo en las rampas más cercanas al litoral, de mayor antigüedad y de composición sálica. Así mismo, en las cumbres se localizan dos de los últimos volcanes grancanarios: el Montañón Negro y la Caldera de Los Pinos. Ambos, en una alineación cuya directriz se continúa hacia el Noroeste, se encontraban en erupción hace algo más de 3.000 años.

La orientación a barlovento del alisio, determina claramente sus características climáticas, con unos mayores aportes hídricos en medianías y cumbres. Por contra, la zona costera presenta unas características de aridez más marcadas. Por consiguiente, la cubierta vegetal original, hoy totalmente alterada, respondía a estos condicionantes, apareciendo, por ejemplo, una extensa superficie de monte verde.

De esta selva denominada de Doramas, quedan hoy pequeños relictos, como es el caso de Los Tiles. Ya en las cumbres aparecen los pinos. En general es un espacio muy antropizado, con cultivos de regadío en la zona baja, mayormente plataneras que en la actualidad están casi abandonadas y cultivos de subsistencia en medianías y zonas altas.

El Patrimonio natural de Moya está configurado por un paisaje donde se unen los aspectos culturales, sociales y económicos fruto de largos años de relación sostenible entre el hombre y la naturaleza. El municipio ha sabido preservar su excepcional patrimonio natural, conformando un universo vegetal, animal y cultural de gran valor medioambiental.

Los espacios naturales protegidos en el municipio cobran una extraordinaria relevancia al abarcar el 66% de su superficie. De los 31,87 Km2 que tiene el municipio, 21,09 Km2 corresponden a estos espacios, garantizándose de esta forma la preservación de su excepcional patrimonio natural.

Dentro del Paisaje Protegido de Las Cumbres se recoge el sector meridional del municipio, junto a un 2% que comparte con el Parque Rural del Nublo. Área de gran valor paisajístico, así como geomorfológico, incluyendo el Monumento Natural de Montañón Negro, que muestra dos de los últimos volcanes activos de la isla (Montañón Negro y Caldera de los Pinos de Gáldar).

La zona cumbrera de Moya se distingue por su paisaje típicamente volcánico que contrasta en formas y colorido con su entorno inmediato. Dos edificios son los que transformaron hace aproximadamente 3.000 años el relieve existente, los cuales ostentan el “record” de ser unas de las últimas erupciones volcánicas de la isla, uno de ellos es la Caldera de los Pinos.

La Caldera de los Pinos es un edificio volcánico situado a 1.350 metros sobre el nivel del mar, formado por cono volcánico estromboliano de 150 metros de altura que alberga la depresión de la caldera de igual altura y un diámetro de 300 metros. Dominan los materiales emitidos de lapillis, escorias y bombas volcánicas con coladas, por su origen eruptivo de carácter explosivo.

El Parque Rural de Doramas incluye un sector, de la amplia superficie de monteverde, que cubriera el norte grancanario. Reducido a pequeños enclaves, en medio de un área ampliamente roturada para establecer cultivos de medianías, suponen espacios de alto valor ecológico.

Dentro del mismo cabe señalar las Reservas Naturales: Integral de Barranco Oscuro, y Especiales de Azuaje, y Los Tilos, punto de visita obligado para los numerosos botánicos que visitaban la isla, por su espectacularidad y variedad de elementos florísticos. En el sector inferior de este espacio protegido aparecen numerosos ejemplares de palmeras. De hecho, toda esta franja costera alberga una de las mejores muestras de palmeral de esta parte de la Isla.

Los 7 espacios naturales protegidos presentes en el municipio de Moya están agrupados en cinco figuras de protección diferentes:

C-2 Reserva Natural Integral de Barranco Oscuro
C-4 Reserva Natural Especial de Azuaje
C-5 Reserva Natural Especial de Los Tilos de Moya
C-11 Parque Rural del Nublo (Apenas un 2%)
C-12 Parque Rural de Doramas
C-15 Monumento Natural del Montañón Negro
C-25 Paisaje Protegido de Las Cumbres

En este término municipal se encontraba el bosque de laurisilva al que el caudillo aborigen Doramas dio su nombre. Éste se refugiaba en el bosque junto a un grupo de guerreros, con los que organizaba ataques contra las tropas de los conquistadores castellanos. Existen varios lugares, como el poblado de cuevas de La Montañeta o la Cueva de Doramas, testigos del pasado prehispánico del municipio de Moya.

Historia

Tras la conquista de Gran Canaria, a finales del siglo XV, y, como fruto de los repartimientos de tierras y aguas a los participantes en la misma, comenzó un desarrollo importante de las actividades económicas relacionadas con la agricultura y, en especial, con los cultivos de exportación, como la caña de azúcar. Las consecuencias de este impulso económico fueron, entre otras, la creación de núcleos urbanos de nueva planta, como la villa de Moya.

A partir de la primitiva ermita en honor a Nuestra Señora de la Candelaria, localizada en el solar donde se construyó en 1515 la parroquia bajo la misma advocación, y que hoy ocupa la actual iglesia, comenzó el poblamiento de la villa. Dicho poblamiento se realizó fundamentalmente por trabajadores encargados de las labores agrícolas.

A mediados de siglo XVII y después de la recuperación, tras la caída del cultivo de la caña de azúcar, se produce un incremento de población en las zonas de medianía, creciendo los pagos y barrios ya existentes y surgiendo otros nuevos, que se caracterizan por la dispersión del hábitat.

Es en esta época cuando surgen los principales núcleos de la villa, como Fontanales, Barranco del Pinar, Trujillo, Los Dragos y El Laurel. Las causas de este incremento pueden buscarse en la introducción de nuevos cultivos de gran rendimiento y bajo coste (la papa y el millo). Esto, junto a la calidad de las tierras, que posibilita una buena producción agrícola, genera un comercio de la misma, tanto en el mercado grancanario como en el tinerfeño, al ser el Norte una buena zona de contacto con esa isla.

Objetos personales del poeta en la Casa Museo Tomás Morales
(Fotografía: Y. M.).

Así, Moya se caracteriza por se uno de núcleos de población que más crece en el Norte en esta época, por el dinamismo de su economía de base agraria.

Por tanto, en el siglo XVIII ya se prefigura la actual configuración del municipio, con una población asentada mayoritariamente en las medianías, donde se desarrolla una agricultura de abastecimiento y una ganadería, sobre todo de vacas y cabras, importantes. A finales de este siglo, y parte del XIX, las duras crisis que sufre la isla, y que también afectan a Moya, provocan la ocupación de tierras que formaban parte del Bosque de Doramas, lo que significa la desaparición de este enclave único en Gran Canaria.

Durante el siglo XIX, con la aparición de los ayuntamientos constitucionales, la ocupación de habitantes se extiende también al bosque de Doramas por la roturación de tierras, lo que significó su definitiva desaparición como entorno natural, si bien esta ocupación desencadenó litigios con los privilegiados que tenían sus cultivos en Arucas y Teror que sacabangraciosamente del bosque los jorcones para los viñedos, siempre bajo el alegato de defender los baldíos del bosque de Doramas.

El 10 de octubre de 1884 nacería en la Villa Tomás Morales Castellano, médico de profesión, hijo de Manuel Morales y de Tomasa Castellano, que sería el máximo representante del modernismo lírico insular e iniciador de la poesía canaria moderna, siendo considerado uno de los principales poetas del modernismo español.

Autor del libro Las Rosas de Hércules, destaca entre su obra de poemas la Oda al Atlántico. Compartió generación con otros poetas grancanarios como Alonso Quesada, Saulo Torón y Victorio Macho. Coincidió en el colegio de San Agustín con Alonso Quesada y el pintor Néstor Martín Fernández de la Torre. Murió el 15 de agosto de 1921, con 36 años de edad.

A partir de estos momentos, con la paulatina introducción de los distintos cultivos de exportación, la cochinilla y, sobre todo, el plátano en el siglo XX, Moya experimenta un proceso de crecimiento, sobre todo en las zonas costeras, más aptas para estos cultivos.

Por tanto, podemos decir que la historia de Moya ha estado profundamente ligada al desarrollo agrícola de Gran Canaria y, por consiguiente, a su desarrollo económico. Si bien en los últimos años se ha producido un descenso general de las actividades agrarias en el contexto insular y municipal, apreciable en el abandono de buena parte de las tierras de cultivo, la economía de Moya sigue conservando su base agrícola.

Actualidad

El hábitat rural tradicional queda ejemplificado en numerosos lugares como el Barranco del Laurel o Fontanales. En ellos las casas, de tejas árabes o francesas, con cubierta a dos aguas y construidas por brazos anónimos ocupan las zonas improductivas para la agricultura, salpicando el paisaje de viviendas entre cultivos.

Estas construcciones en la que la funcionalidad era la principal característica suelen estar acompañadas de otras estructuras como los alpendes. Estos son construcciones realizadas tanto en piedra, mampostería o bien en el interior de cuevas que servían como refugio al ganado que en esta zona es mayoritariamente caprino o vacuno.

Los bancales y las cadenas de cultivo escalan las pendientes de lugares como el Barranco de Moya, evidencias del duro trabajo del agricultor canario que luchó y lucha contra las condiciones adversas de un territorio donde escasean las zonas llanas. Los muros de piedra, tan característicos del paisaje del norte y que sirvieron para salvar las fuertes pendientes y delimitar las parcelas, guardan la tierra que contiene el fruto, los plátanos, las papas o el millo producto de la actividad agrícola.

La ingeniería hidráulica es parte fundamental del legado cultural del municipio. Cantoneras para repartir el agua de riego entre los agricultores a través de sus bocas o tornas. Agua que circula por las acequias y que salva los desniveles del agreste relieve gracias a la construcción de los acueductos como el de Los Canales en Lomo Blanco o el Acueducto de Trujillo. Galerías y pozos de donde se extrae el agua del subsuelo, canales encargados de su conducción y estanques para almacenarla completan parte del paisaje hidráulico de Moya.

Poblaciones
Barranco del Laurel, Barranco del Pinar, Cabo Verde, Carretería, La Costa, Doramas, Los Dragos, Fontanales, Frontón, Hoyas del Cavadero, San Fernando, El Tablero, La Jurada, Trujillo, El Pagador, Altillo, Palmito, Los Tilos, Lomo Blanco.

De interés

Un paseo por Moya no debe quedar sin que se hayan visitado los edificios emblemáticos de la villa. Entre ellos cabe destacar la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, la Casa Museo Tomás Morales y la Ermita de San Bartolomé de Fontanales.

La Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria cuelga sobre los riscos que se precipitan sobre el Barranco de Moya, al que da la espalda. En este mismo lugar se asentaba la antigua parroquia, que fue demolida en 1940 para sustituirla por la actual, inaugurada en octubre de 1957. Presenta una planta dividida en tres naves, con dos torres adosadas. En la nave central encontramos una portada labrada en cantería y rematada con un rosetón.

Frente a la Iglesia de la Candelaria se encuentra la Casa Museo del poeta modernista Tomás Morales, en una plaza que lleva el nombre del escritor. En esta casa de dos pisos y patio interior, nació el poeta, que fuera exponente máximo del modernismo español, un 10 de octubre de 1884. En el patio de la casa podemos ver actualmente la estela funeraria dedicada a Tomás Morales, obra del escultor Victoriano Macho.

Otro de los edificios más emblemáticos del municipio de Moya se encuentra en Fontanales. Se trata de la Ermita de San Bartolomé, reedificada y ampliada cuatro veces, y finalizada en 1872. En su interior podemos encontrar la imagen de San Bartolomé, atribuida al escultor guiense Luján Pérez. Esta construcción es testigo de la importancia social y económica que históricamente jugó en la zona Fontanales.

Merece una mención El Roque. Este singular barrio se asienta sobre un promontorio rocoso, que se interna en el mar, donde numerosas casas se agolpan en un laberinto de callejuelas estrechas. El Roque es testigo de una época en la que se cultivó cada parcela de tierra fértil, de un tiempo donde las casas se construyeron en los lugares a los cuales era imposible arrancarle el fruto, aunque éstos estuviesen dentro del mar.

Los molinos merecen un apartado especial, ya que si bien la gran mayoría hacían girar sus piedras con la fuerza motriz del agua de las heredades, como el Molino de Azuaje (Hoya Cabreja) de 1850-1859, existen en la actualidad otros que funcionan con energía eléctrica, como el Molino de Abajo o de Los Lavaderos (Barrio Deán), que empleó en un principio la fuerza motriz de los caudales de agua.

Hay que citar los yacimientos arqueológicos, como la cueva de Doramas o las de la Montañeta, sin duda alguna el más importante del municipio, no sólo al abarcar una mayor extensión, poseer una localización privilegiada en cuanto a recursos naturales y posición estratégica para la defensa, sino que se trata de un conjunto troglodita de cuevas naturales reestructuradas artificialmente para adecuadas a su utilización. Su funcionalidad era tanto de hábitat, como de lugar de culto, constatado en una de las cuevas cuya función parecía ser la de Santuario o Almogarén.

Edificio de la Heredad de Aguas de Moya; es una magnífica pieza de singular belleza. Consta de dos plantas y fachada simétrica, que cuenta además con una espadaña central con reloj y un campanario. En el primer plano de la fachada destacan seis columnas neoclásicas, pareadas en la zona central, que sostienen una cornisa adintelada de gran canto que sirve de coronación para la segunda planta.

El Parque Natural de Doramas incluye un sector, de la amplia superficie de monte verde, que cubriera el norte grancanario. Reducido a pequeños enclaves, en medio de un área ampliamente roturada para establecer cultivos de medianías, suponen espacios de alto valor ecológico. Dentro del mismo, cabe señalar Los Tiles. Punto de visita obligado para los numerosos botánicos que visitaban la isla, por su espectacularidad y variedad de elementos florísticos, existen descripciones de este lugar desde los años siguientes a la Conquista, siendo muy notoria la realizada por Cairasco de Figueroa en torno a1581.

La costa de Moya, con una extensión de 4,22 Km., cuenta con las playas de La Caleta en el Altillo otra piscina natural.Las piscinas naturales del Charco de San Lorenzo, de aguas transparentes. Tiene 75 metros de largo y un ancho medio de 45 metros. El lugar, soporta un fuerte oleaje, pero en su interior reina la calma.

Se puede acceder a la zona en guagua, en coche es muy cómodo por sus cercanos y amplios aparcamientos. Dispone de balneario, duchas, vestuarios, aseos y teléfonos. Asimismo, posee paseo marítimo, y hay restaurantes en los alrededores, famosos por su pescado.

Estupenda para pasar un agradable rato, tranquilo, en familia, para los niños tiene una parte en arena otra en piedra que les hace muy fácil el baño. Esta zona en verano suele estar llena de visitantes, ya sea en sus piscinas dándose un baño, como en la pequeña explanada tomando el sol. También tiene la posibilidad de tomarse un buen almuerzo en el restaurante El Paso, o el chiringuito El Charco.
La oferta gastronómica de Moya garantiza a todos sus visitantes una variedad de platos que, según la zona, incluyen como ingrediente principal, carne o pescado.

En Fontanales, dado la actividad ganadera de la zona, se sirven humeantes platos a residentes y visitantes, destacando los potajes, un plato de cuchara donde el ñame no falta entre los ingredientes, y las carnes a la brasa bien condimentada con salsas, especialmente de cabra y vacuno. Productos como los quesos de las medianías y zona alta del municipio, son muy apreciados por su variedad y cuidada elaboración.

Sin embargo, en la zona de la costa sus restaurantes se han especializado en el pescado. La variedad de especies que se capturan en esta zona permite ofrecer al visitante parrilladas de todo tipo de pescados, blanco y azul.

Pero realmente, es la repostería donde Moya se identifica. Aquí se encuentran las industrias artesanas de bizcochos lustrados y suspiros, típicos del lugar, y otras dedicadas a la elaboración de roscos de limón, bollos de anís y truchas, unos dulces también muy populares en el archipiélago. Cada domingo, el Mercadillo abre sus puertas para ofrecer lo mejor de los productos locales.

La romería es una de las actividades más populares durante las fiestas (Fotografía: Ayuntamiento de Moya).

El Mercadillo de Moya en donde además de encontrar a varios de nuestros artesanos podemos adquirir productos exquisitos y totalmente artesanales. Su dirección es C/ Pico Lomito, Municipio de Moya. Situado encima de la estación de Guaguas. Abierto los Domingo de 8:00 a 14:00.

Los puestos con los productos que te puedes encontrar son: Frutas y Verduras, Floristería, Bollería, Pan, Quesos. Tiene una superficie total de 268 m2. Tiene facilidad de aparcamiento, transporte público cercano, cajeros…

Moya posee un importante calendario festivo en el que destaca la Romería en Honor a San Antonio, que se celebra el sábado más cercano al 13 de junio. Otra de las celebraciones populares del municipio es la Fiesta de la Virgen de Candelaria, patrona de la Villa de Moya, que tiene lugar el 2 de febrero.

En Fontanales, sus habitantes también celebran las Fiestas en Honor a San Bartolomé Apóstol, santo que es invocado para la protección de los campos. Desde el siglo XVII, Fontanales recuerda esta festividad con la reunión de romeros llegados desde todas partes de la isla cada 24 de agosto.

Más información:
Oficina de Información Turística
Calle Juan Delgado 6
928 612 348
www.villademoya.es