Teror

Alrededor del pino de la Virgen

Las primeras referencias al nombre del municipio derivan del topónimo prehispánico Therore o Terori recogido en las crónicas. Otras devienen el nombre del antiguo bosque de Aterura, que cubría la zona norte de la isla de Gran Canaria.

UBICACIÓN

El municipio de Teror se encuentra situado en el Centro-Norte de la isla de Gran Canaria, a unos 20 km. de distancia desde el Casco de la Villa al de Las Palmas de Gran Canaria. Sus límites dibujan un contorno irregular que linda con seis municipios diferentes: al norte, con Arucas; al noreste, con Las Palmas de Gran Canaria; al este, con Santa Brígida; al sur, con San Mateo; al oeste, con Valleseco; y al noroeste, con Firgas.

Teror ocupa una superficie de 25,8 km2, de los cuales 3,5 km2 (el 14 % del municipio) cuenta con máxima protección territorial con dos enclaves naturales de especial importancia en la isla, como son el Parque Rural de Doramas (Finca de Osorio) y el Paisaje protegido de Pino Santo. Teror es el cuarto municipio más pequeño en superficie de la isla y tiene un perímetro de 33,2 kilómetros.

La localización de Teror, a barlovento de la isla de Gran Canaria, condiciona su clima con unas precipitaciones medias anuales de unos 6 l/m2 y la presencia frecuente del rocío y niebla en los meses de invierno y otoño. Como lugar de medianías, es común el alto contraste de temperaturas entre los meses más cálidos y los más fríos, pudiendo sobrepasar los 30 grados en el solsticio y bajar hasta los 6 grados en invierno.

Medio Físico

La orografía de Teror es bastante accidentada y su paisaje se caracteriza por la presencia constante de barrancos y montañas en toda su superficie.
El 70% de su territorio posee una topografía montañosa con una pendiente superior al 30%. Su altitud se sitúa entre los 175 metros sobre el nivel del mar en la zona más cercana a la costa, en el Barranco de Las Cerpas, a los más de 1.257 m. en la montaña de El Talayón (San Isidro), en el interior. El Casco urbano de Teror, a la altura de la Basílica del Pino, se encuentra a 589 m. de altitud y una de sus montañas más conocidas, el Pico de Osorio, a 969 metros.

En cuanto a su composición geológica, en el municipio predominan los materiales basálticos del segundo ciclo volcánico -con una antigüedad de entre 4 y 2,8 millones de años-, junto a algunas formaciones de rocas ácidas del primer ciclo -más de 10 millones de años-. Las formaciones más antiguas se localizan en la zona de San José del Álamo, Vuelta de La Palma, Barrio del Pino y El Rincón, mientras que las más nuevas de configuración volcánica están en Pino Santo y Osorio. Una de las formaciones geológicas más relevantes en el municipio es la Caldera de Pino Santo, integrada en el Paisaje Protegido y con un alto valor natural, ya que es el cono volcánico de una de las erupciones más recientes que configuró el relieve de la zona.

En el sistema morfológico de Teror destaca el Barranco de Madrelagua que discurre como eje central del municipio y que configura su relieve, y que alcanza la cumbre central de la isla para desembocar en la zona de Tinoca, al norte de Gran Canaria. También Teror cuenta con diversos valles, laderas y terrazas ocupadas por parcelas de cultivo y donde se encuentran los principales asentamientos de población. En el interior de su superficie afloran una serie de manantiales de aguas dulces y agrias, consideradas algunas de ellas medicinales.

Una de las más importantes explanadas que posee el municipio es la que se extiende en la falda de las montañas que ocupan parte del Parque Rural de Doramas, entre las que sobresalen El Morón y el Pico de Osorio, donde se asienta el Casco Urbano de Teror y los barrios de El Rincón, Los Llanos, El Secuestro y Barrio del Pino. Estas tierras se caracterizan por ser arcillosas, lo que ha originado importantes daños a las construcciones antiguas del Centro Histórico, entre ellas la Basílica del Pino, que ha tenido que ser reconstruida en varias ocasiones.

Dentro del sistema montañoso, Teror cuenta con parajes de especial encanto paisajístico, especialmente por su vegetación y relieve. Entre ellos hay que destacar la Finca de Osorio y el espacio protegido de Pino Santo, además del Lomo de Las Julianas, en San Isidro, el Lomo Gallego, en Arbejales, la Hoya Alta, visible en la trasera de la Basílica con su “Cruz del Siglo”, y barrancos como el de Madrelagua, el Barranco del Pino o el Barranco de Molineta Una de las formaciones geológicas más curiosas se encuentra en el barrio de El Ojero, donde La Agujerada ofrece un toque de distinción al relieve montañoso de la zona.

Por su clima, la vegetación potencial del municipio es la laurisilva, de la que se conservan algunas áreas en zonas como la Finca de Osorio y fondos de los barrancos. Sin embargo, la vegetación primitiva de la que se tienen referencias escritas, principalmente en la zona que ocupaba el Parque Rural de Doramas, desapareció y su lugar lo ha ocupado otra introducida que ocupa grandes extensiones en laderas, montañas y barrancos.

La suavidad de las temperaturas en el municipio ha favorecido la presencia de una variada y exuberante vegetación. El monteverde, las pitas, tuneras, eucaliptos, castañeros, pinos de repoblación, frutales, y en menor medida, elementos autóctonos como acebuches, mocanes, palmeras, granadillos, verodes y bicácaros son las especies más habituales que se dan en estos parajes del municipio grancanario.

Aunque Teror no cuenta con una destacada presencia de grandes animales mamíferos en su territorio, su fauna es abundante en especies invertebradas, sobre todo en insectos, escarabajos, babosas, caracoles, arácnidos y numerosas aves, entre las que destaca el canario del monte, el mirlo, los gorriones, conocidos por “palmeros”, el petirrojo, el cernícalo vulgar, el mosquitero común, conocido por “hornera”, el búho chico y el herrerillo común.

Sin embargo, el rey de la fauna en el municipio es la Musaraña de Osorio, que se localiza exclusivamente en este espacio natural protegido y que se encontró por primera vez en este lugar a finales de la década de 1980. También conocida como “ratón hocicudo”, es un pequeño mamífero inofensivo que se alimenta de caracolas, babosas, lombrices de tierra e incluso carroña, y vive en lugares húmedos. De apariencia más frágil que la musaraña canaria, se caracteriza por tener las orejas y patas más cortas y la cola más delgada. Su cuerpo mide entre 5,5 y 7 cm. y fue descubierta en 1989 en la Finca de Osorio, por lo que se la denominó científicamente como Crocidura Osorio.

Historia

El origen de Teror puede buscarse con anterioridad a la conquista de Gran Canaria por la Corona de Castilla, a finales del siglo XV, si bien su población debió de ser poco numerosa hasta comienzos del proceso de colonización, como así lo atestigua la escasez de restos arqueológicos hallados en el municipio, de los cuales destaca el poblado troglodita de Guanchía.

Las primeras datas en su territorio son las regularizaciones de las tierras roturadas para los cultivos, lejos del núcleo de la capital municipal. A principios del s. XVI Teror contaba ya con una ermita o Iglesia de Santa María de Therore, que acogería la imagen de la Virgen María aparecida en un pino a finales del siglo XV. Sin embargo, es probable que Teror contara ya con una ermita anterior en San Matías, en las inmediaciones del Convento de las Dominicas, que desapareció en 1752.

En 1514, la primitiva ermita de Santa María de Terore, anexa al viejo pino santo del que colgaban sus campanas, fue declarada ayuda de parroquia del Sagrario de la Catedral de Santa Ana y con el tiempo se convirtió en la principal advocación religiosa de la Isla: Nuestra Señora del Pino. En 1684 el Pino fue abatido por un viento huracanado y en su lugar se levantó, a principios del siglo XVIII, la Torre Amarilla que aún subsiste junto a la Basílica.

Una de las fechas que marcan el proceso de creación del municipio es la unión de la Iglesia de Teror a la del Sagrario (Catedral de Las Palmas) en 1514, segregándose a mediados del s. XVI y configurando la parroquia, que comprendía entonces los territorios actuales de Teror y Valleseco. En 1515 existen referencias escritas de Teror por el cronista Andrés Bernáldez en su obra “Memorias del Reinado de los Reyes Católicos”. A partir de estas fechas se consolida la ocupación agraria del territorio, aunque durante los siglos XVI y XVII su crecimiento demográfico fue lento y escaso.

Desde la primera mitad del s. XVI, Teror tuvo Alcalde Real elegido directamente por los gobernadores hasta 1630, fecha en que su designación pasó a corresponder al Corregidor de la isla. En 1640 Teror contaba ya con un Pósito o granero público destinado a proporcionar el trigo a los labradores en el momento de la siembra y a cambio de un interés.

La propiedad del agua y la tierra fueron motivo de un gran conflicto social en Teror durante el siglo XVIII que se prolongaría hasta el s. XIX. Los años de 1720, 1734 y 1750 fueron protagonistas de conflictos relacionados con las usurpaciones de agua a los herederos de Tenoya. Digno de mención es el conflicto por el agua con el Heredamiento de Tenoya en el siglo XVIII, cuyos herederos quisieron apropiarse de toda el agua y destruyeron las acequias y albercones que llevaban el agua. Estas actuaciones provocaron el enfado de los vecinos de Teror y del pago de Valleseco, unido a la Villa hasta 1842 en que logra la independencia municipal, que usurparán el agua de este Heredamiento.El último tumulto de este siglo tuvo lugar en 1768, con la sublevación de los vecinos del pago de Valleseco por la roturación de las tierras en la Montaña de Doramas y paraje del Rapador.

Teror experimentó durante el s. XVIII un importante crecimiento en su población y se situó en el quinto lugar entre las quince parroquias de la isla. El desarrollo urbano y económico, unido al esplendor y difusión del culto a la Virgen del Pino, hicieron de Teror un núcleo de gran prosperidad a finales del siglo XVIII, donde se asentaron las familias más importantes del momento manifestando su poder económico y prestigio social. Este factor contribuiría al desarrollo arquitectónico y social de la Villa, tanto en los edificios religiosos (construcción del nuevo templo de la Virgen del Pino en 1767), como en edificaciones civiles (casas que rodean la Plaza del Pino) y la creación de las primeras escuelas de niños (1790) y de niñas (1793).

En el esplendor del s. XVIII también se enmarca el desarrollo del mercado dominical en los alrededores de la Basilica, al que concurrirían gentes de todos los lugares de la isla. Es también la época de las primeras emigraciones de terorenses hacia América en busca de fortuna, como fue el caso de Bernardo Rodríguez del Toro, primer marqués del Toro y bisabuelo de Teresa, esposa de Simon Bolívar.

El siglo XIX será para Teror decisivo en su configuración como municipio, tanto en el aspecto político como territorial. En 1835 se constituye con carácter definitivo el modelo municipal originado en las Cortes de Cádiz de 1812, y en 1836 el Ayuntamiento de Teror adquiere el poder político y económico que hasta entonces ostentaba el Cabildo de Gran Canaria. En 1842, Valleseco se separa de Teror constituyéndose como Ayunta-miento, y en 1846 adquiere la condición de parroquia. Desde entonces la superficie de Teror se reduce a los límites actuales.

En el ámbito social, uno de los levantamientos populares más importantes se produjo en 1808, en protesta por la situación ruinosa de la Iglesia y en contra de su derribo, originando en 1810 la reconstrucción del templo. Pero a lo largo del s. XIX se realizarán otras importantes obras en el municipio, como el Cementerio Parroquial (1820), el Puente del Molino (1828), el Monasterio del Císter (1888), la carretera de Las Palmas a Teror (1895), la Plaza de la Alameda o la nueva Casa del Pósito (granero público), en 1885.

También fue una etapa de acontecimientos sociales marcados por los derechos de la propiedad del agua y de la tierra, y la difícil situación del clero y de la parroquia como consecuencia de las leyes de desamortización iniciada en 1837, siguiendo las lineas generales del resto de España, pero con especial incidencia en Teror debido al cuantioso patrimonio eclesiástico.

Con la venta de las propiedades del clero apareció en el municipio una burguesía rural y se inició un movimiento comercial que floreció principalmente a mediados del s. XIX como complemento de la actividad agraria. La presencia de la Virgen del Pino y el crecimiento de la devoción con las grandes peregrinaciones promovidas por el obispo Urquinaona a partir de 1877; el asentamiento de Francisco Bethencourt López, un importante propietario y comerciante; y la ubicación estratégica de Teror en las medianías del norte de Gran Canaria, contribuyeron a un próspero comercio a finales del siglo XIX hasta mediados del XX.

Teror llegó a tener en 1900 una población de 4.795 habitantes, un número considerable a pesar de la epidemia de cólera morbo que sufrió en 1851; a la segregación de Valleseco en 1846 que redujo la población en 2000 habitantes; y a la emigración a Cuba principalmente.

A lo largo del siglo XX Teror se consolidó como lugar de referencia religiosa en Canarias, con la coronación canónica de la Virgen en 1905 y su nombramiento como Patrona de la Diócesis de Canarias en 1914. En el ámbito social y económico, hasta la década de los años 70 el municipio fue lugar de veraneo de las familias pudientes de la isla, al mismo tiempo que se desarrollo un importante tejido empresarial e industrial que ha llegado hasta nuestros días.

El 13 de febrero de 1914, coincidiendo con el litigio de la Fuente Agria, un grupo de vecinos solicita del Ayuntamiento la elaboración de un escudo particular en el que apareciese “el Pino y la Virgen del Pino”. Asimismo, solicitan que se encargarse un cuadro en el que debía aparecer “en el centro un majestuoso pino con el nombre de María, rodeado de luz, al medio de las ramas. A la derecha del mismo pino un diseño del frontis de la iglesia parroquial, y a la izquierda un diseño, también, de la Fuente Agria, ambas cosas bajo la sombra de los gajos del pino, consignándose en la parte baja “La Villa de Terror agradecida” y en la parte alta “Nuestro honor y nuestra Gloria”.
Hoy, como una ironía de la historia, no es el árbol el que da su nombre a la imagen, sino que ésta recuerda su nombre y la leyenda de que un día existió el pino en Teror”.

Actualidad

Actualmente Teror es un municipio que está en expansión, debido, sobre todo, a su cercanía con la capital de Las Palmas de Gran Canaria. Posee un gran dinamismo económico, por un lado mantienen las actividades del sector agrícola destinado a la producción de productos para abastecer al mercado local. Por otro lado el municipio posee también una interesante industria alimenticia de amplio reconocimiento en la isla: repostería, embutidos y aguas minerales. Además, sigue siendo el lugar más importante de peregrinación de Gran Canaria, al encontrarse la Virgen del Pino, Patrona de la Diócesis de Canarias.

Aunque el sector agrícola y ganadero marcó la economía del municipio durante varios siglos, la principal actividad económica de Teror se fundamenta hoy día en el comercio y la industria, principalmente en el ámbito de la alimentación (pastelería, charcutería y embotellado de aguas minerales), y la carpintería. Por su ubicación geográfica, Teror fue durante siglos uno de los más importantes centros de actividad comercial de las medianías, y punto de referencia en textil y productos de la tierra.

Teror cuenta en la actualidad con 12.800 habitantes. El núcleo más importante de concentración se encuentra en el Casco de la Villa y entidades periféricas como Barrio del Pino, Los Llanos y El Rincón, donde la población supera actualmente el 60% del total de habitantes. Las entidades de población más pequeñas se encuentran situadas en las zonas más alejadas de la costa, con la excepción de Arbejales, que supera los 1.000 habitantes y es el tercer núcleo de población más importantes después de el Casco de Teror y El Palmar.

Los barrios que conforman el municipio son: Casco histórico de Teror, Arbejales, Barranco del Pino, Barranco Zapatero, Barrio del Pino, Blanco, Buenavista, Degollada, El Alamo, El Chorrito, El Escobonal, El Faro, El Hornillo, El Hoyo, El Lomo, El Palmar, El Rincón, El Secuestro, Espartero, Guanchia, Huertas del Palmar, La Cuesta, La Peña, Las Paredes, Las Rosadas, Las Toscas, Laurelar, Llanos de Arevalo, Lomo Cobo, Lomontero, Los Corrales, Los Llanos, Masape, Miraflor, Mujica, Ojero, Pinar de Ojeda, Sagrado Corazón, San Isidro, San José del Alamo, San Matías y Siete Puertas.

De interés

Cobijar a la Patrona de la isla en la Basílica de Teror es motivo de peregrinación obligada al edifico más importante de la Villa Mariana de Teror y uno de los más importantes de la Isla de Gran Canaria. La basílica consta de tres naves siendo la del centro la mas grande, culminadas con arcos de medio punto y cubierta a dos aguas y una torre de sillería amarilla que se encuentra en la parte derecha de la fachada de la basílica.

Cerca de la Basílica se encuentran: la Casa Museo de los Patronos de la Virgen, cuyo origen se remonta al siglo XVII y pertenece al mayorazgo de la familia Manrique de Lara, como patronos de la Virgen; el Palacio Epíscopal que fue un regalo del pueblo de Teror a los obispos Morán y Delgado, en agradecimiento por su incasable lucha en la construcción de la basílica. El Palacio dispone de varios salones y patios y el Monasterio del Císter.

Teror es uno de los municipios en los que la comida tradicional canaria aún ocupa un amplio lugar. Sus restaurantes ofrecen al visitante los guisos canarios más populares: la ropa vieja, el sancocho o la carne en adobo, son algunas de las especialidades. A ellos se unen los populares montaditos de vueltas de carne o de hígado.

El gofio es otro de los alimentos con gran tradición en la gastronomía canaria que se identifica con Teror, no sólo como consumidor de este producto, sino como gran productor para el mercado regional. Teror tuvo en el pasado importantes molinos de gofio, alguno de los cuales han sobrevivido a los nuevos tiempos.

Teror tiene muy buena fama en la elaboración de panes y dulces, desde los realizados artesanalmente a los fabricados por importantes empresas de pastelería ubicadas en el municipio. Los dulces tienen un gran prestigio en Teror, sobre todo aquellos realizados de manera artesanal, como las truchas, los bollos, los queques (bizcochos), mazapanes y los renombrados dulces del Císter.

Otra de las viandas más populares es el tradicional chorizo de Teror que se elabora desde hace varias generaciones en el municipio y se identifica por su forma ovalada, su color rojizo (aunque también se fabrican sin el pimentón que le da esa pigmentación), el intenso olor que le dan los condimentos con los que se prepara y su suavidad, que le permite ser untado sobre el pan. El chorizo contiene carne molida, tocino, ajo, especias, sal, vino blanco y pimentón. Actualmente Teror cuenta con tres fábricas de chorizos que distribuyen el producto por todo el archipiélago.
El otro embutido con denominación de Teror es la morcilla, que se caracteriza por su sabor dulce y estar elaborada con sangre de vaca, manteca de cerdo, almendras, además de batata, pasas, cebollas, canela y anís, entre otros condimentos.

En cuanto a bebidas, el municipio es conocido por la excelencia de sus aguas de mesa, principalmente la procedente de la Fuente Agria con un especial sabor originada por la formación mineral del manantial. Hoy en día, la Fuente Agria constituye la principal fuente de ingresos del Ayuntamiento de Teror. Es el manantial que mayor fama ha dado al municipio a lo largo de su historia por sus excelentes aguas minero-naturales.

Está situado en el Barranco de Teror, a menos de un kilómetro del Casco Histórico, y en el mismo camino de mar a cumbre. Durante siglos, el agua de la Fuente ha abastecido a varias generaciones de terorenses, y ha sido una de las principales riquezas naturales del municipio. En 1916 se acondicionó los exteriores de la Fuente con el frontis de cantería, que muestra al manantial como un monumento de la naturaleza.

El mercadillo de Teror es el más concurrido y de mayor envergadura comercial de toda Gran Canaria. La feria dominical es uno de los principales motores económicos del municipio, donde la actividad comercial se envuelve de carácter festivo. Desde el año 1872 ya se conocen referencias puntuales del Mercadillo de la Villa Mariana como mercado consolidado en referencia con el Boletín Oficial de Canarias.

En tiempos pasados los productos frescos de la tierra fueron la razón principal de ser de esta feria popular y cultural de la isla, pero en la actualidad se dispone de una gran variedad de productos. La mayoría hacen referencia a la alimentación, textil y bisutería, pero también los hay de flores, objetos religiosos, juguetes, artesanía, etc.

La Finca de Osorio es quizás el recinto natural por excelencia de Teror. Forma parte del mítico Parque Rural de Doramas, del que se tienen noticias desde antes de la conquista, ya que constituyó uno de los bosques más importantes de la isla. La visita es indispensable.

Situada a unos dos kilómetros del Centro Histórico de Teror, ocupa una superficie de 207 hectáreas, en las que discurren caminos, montañas, barranco, tierras de cultivo y bosque. Tradicionalmente estas tierras pertenecientes al mayorazgo de los Manrique de Lara se dedicaron a cultivos ordinarios (millo, trigo, papas y frutales), además de poseer una variada riqueza forestal. En su recinto se han conservado restos de bosques de laurisilva y una amplia extensión está cubierta por castañeros.

En el centro de la Finca se ubica la casa principal, que ocupa alrededor de 1.000 m2. La estructura de esta edificación se compone de una construcción antigua, situada en la parte trasera con una balconada de madera, característica de la casa rural canaria, y otra más reciente de marcado estilo colonial inglés edificada en la primera mitad del siglo XIX. Al oeste de la Casa se sitúa un bello jardín de corte romántico, que se fusiona con el entorno natural.

La Finca cuenta además con algunas casas habitadas por los agricultores que cultivan las tierras agrícolas de la finca; un alpendre, donde se puede contemplar algunos ejemplares del cochino negro canario; fuentes y rincones encantadores para el descanso. Los senderistas y amantes de la naturaleza pueden encontrar en la Finca de Osorio interesantes itinerarios por los alrededores y en dirección al Pico de Osorio.

Desde 1981 la Finca de Osorio pertenece al Cabildo Insular de Gran Canaria y desde 1986 dispone de un Aula de la Naturaleza, cuyo objetivo principal se dirige a la educación medioambiental. Cuenta con un albergue para grupos organizados.

Otro de los lugares de interés es la Caldera de Pino Santo, una de las formaciones geológicas más relevantes, integrada en el Paisaje Protegido y con un alto valor natural, ya que es el cono volcánico de una de las erupciones más recientes que configuró el relieve de la zona. También son de especial relevancia las Cuevas de Tenoya y La Guanchía, considerados uno de los mejores patrimonios arqueológicos de la isla.

Fiestas

Danzas populares en honor a la Virgen del Pino, durante la romería (Fotografía: Tato Gonçalves).

La fiesta más importante de la isla y que se celebra en Teror es la Romería y Ofrenda del Pino, en torno al 8 de septiembre, aunque las vísperas y días consecutivos son también festivos. La romería consiste en un acto multitudinario en el que participan todos los municipios de Gran Canaria e, incluso, algunos de otras islas, con carrozas engalanadas, parrandas, bailes y ofrendas de productos locales. El recorrido de la misma discurre desde el lugar conocido como el Castañero Gordo hasta la Plaza del Pino. Provenientes de todas las partes de la isla acuden caminantes, ya sea para solicitar favores a la Virgen, como promesa o simplemente par diversión.

Más información:
Oficina de Información Turística
c/ Casa Huerta 1
928 613 808
www.teror.es