Valleseco

El origen de este curioso topónimo se fundamenta en la constatación de encontrarse en un lugar situado en un escarpado relieve entre dos profundos barrancos, de Madrelagua al naciente y de la Virgen al poniente, que enmarcan un valle central de suelos más secos con respecto a las dos cuencas, donde tuvo lugar el principal asentamiento poblacional del que proviene el paradójico nombre del municipio.

Considerando la abundancia de las aguas de los dos barrancos que enmarcan el lugar con fuertes rampas en sus cuencas,  los vecinos buscaron por necesidad y seguridad el lugar«más seco» para la construcción de sus viviendas. A pesar de su nombre, es un lugar húmedo que formó parte del gran bosque de laurisilva que ocupaba la montaña de Doramas, como acredita que al barranco de la Virgen fuera llamado en la antigüedad barranco de la Montaña.

Ubicación

Valleseco, está enclavado en el centro-norte de la isla a 7 kms. de Teror y a 28 kms. de la capital. Está formado por dos barrancos principales: Barranco de la Virgen y Barranco de Madrelagua y un valle central, más seco, del cuál recibe su paradógico nombre el municipio.

A una altura de 1.000 metros sobre el nivel del mar, el municipio de Valleseco se sitúa en el interior y zona norte de la isla de Gran Canaria aparece a menudo envuelto en un “mar de nubes”, que propicia su paisaje verde intenso característico.

Su superficie es de aproximadamente 22.94 Km2, limitando al Norte con el municipio de Firgas, al Este con el de Teror, al Sur con los de San Mateo y Tejeda y al Oeste con el de Moya. Como límites geográficos naturales más notables se pueden mencionar los Moriscos, al Suroeste, el Pico de Osorio al Noroeste y los Riscos de Chapín al Sur.

Medio Físico

Buena parte del término municipal (80%) se encuentra catalogado como espacio natural protegido. Por un lado, el Parque Rural de Doramas ocupa la mitad septentrional del municipio, englobando lugares como el Barranco de la Virgen, donde se puede disfrutar aún de un interesante reducto de laurisilva de gran valor botánico, la Reserva Natural Integral de Barranco Oscuro.

Todo el Barranco de la Virgen destaca por una vegetación frondosa que domina el paisaje, aunque es especialmente notable este relicto. La zona del Barranco Oscuro es considerada por los investigadores como uno de los fragmentos más ricos y diversos florísticamente entre los restos actuales del antiguo monteverde insular.

Se trata de un barranco con paredes muy pendientes y fuertes acantilados, lo que ha hecho que se preserve una flora endémica que en muchos casos sólo habita en esta zona. Por esta razón, esta zona recibe la máxima protección posible dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Canarias: Reserva Natural Integral.

Con esto se quiere evitar que desaparezcan para siempre algunas especies que sólo se pueden encontrar aquí. La cresta de gallo (Isoplexis chalcantha) y la salvia blanca (Sideritis discolor) son dos de estas plantas únicas de las que solamente quedan algunos ejemplares. Predominan laureles y barbuzanos; más dispersos se encuentran acebiños, algunos paloblancos y tiles de gran porte.

La mitad meridional del municipio está protegida bajo el nombre de Paisaje Protegido de Las Cumbres. Se preserva un paisaje de gran belleza, pero al mismo tiempo una zona de vegetación que es muy importante para la captación de agua en la isla. También incluye muchas especies de plantas de interés botánico.

Flora y Fauna

Los viñátigos son más esporádicos en los riscos, intercalados con matorrales, al igual que ocurre con los mocanes. También es reseñable la presencia de saos en áreas muy umbrófilas. Pequeños bosquetes forman especies introducidas como los castaños, los eucaliptos o los álamos. El estrato arbustivo es especialmente rico tanto por su densidad como por su diversidad, destacándose los manchones de brezos.

Otra especie común es el follao y la bencomia. También forman matorrales el escobón, el codeso y la retama. Entre los poleos, merece especial mención una especie de esta zona con características propias. En los riscos y cantiles aparecen comunidades de veroles y cerrajas en diferentes formas.

Los pinares de esta zona constituyen pinares de repoblación con menos de cincuenta años de existencia. En 1.953, desde el Ministerio de Agricultura, se promulga un Decreto por el que se declara obligatoria la reforestación de varias fincas de la cumbre.

Los pinares que cubren los montes de Valleseco (Calderetas, Crespo, Cueva Corcho, Almaderos y Mesas de Galaz) y de otros pueblos de alrededor fueron plantados gracias a estas repoblaciones hechas por el Cabildo.

Además del pino canario (endemismo canario protegido), encontramos la retama amarilla (endémica de Gran Canaria protegida), los cerrajones y cerrajas, también endemismos canarios, la hierba puntera (endemismo de Gran Canaria protegido), el pastel de risco (endemismo canario protegido), góngano o flor de piedra (endemismo de Gran Canaria protegido). También están presentes el tomillo, la salvia (endemismos canarios protegidos) y el alhelí de cumbre (endemismo de Gran Canaria).

La laurisilva constituye el ecosistema de las islas, que alberga mayor riqueza faunística con interesantes endemismos. Las especies que requieren más humedad se refugian en las zonas más umbrías, ocultas bajo la hojarasca, las piedras o los troncos: lombrices de tierra, babosas, caracoles, arañas, miriápodos…Entre los insectos endémicos abundan los escarabajos, tijeretas, pseudoescorpiones, saltamontes, abejas y mariposas diurnas y nocturnas. Entre los vertebrados destacan las aves, los reptiles y las musarañas.

De las aves de menos porte, las más comunes son el mirlo, el pinzón vulgar, la alpispa, el herrerillo, el petirrojo, el mosquitero común, el vencejo, la abubilla. Entre las rapaces encontramos el buho chico, el ratonero común o aguililla, el cuervo, el cernícalo y la lechuza; y el pico picapinos, que habita en el pinar.

En áreas más degradadas de fayal-brezal y, sobre todo, cerca de las zonas de cultivo encontramos además de algunas de las anteriores, al canario, el verderón, el capirote, el jilguero o “pinto” y el pardillo común o “linacero”.

Cerca de la charca de La Laguna se sitúa también un observatorio ornitológico, donde se pueden observar una gran variedad de aves que llegan hasta este lugar.

Entre los reptiles, podemos mencionar los lagartos (Gallotia simonyi stehlinii) endémicos de esta isla y probablemente descendientes de algún saurio norteafricano; y las lisas (Chalcides sextilianus) también características de Gran Canaria.

Del grupo de los mamíferos, se pueden destacar los erizos, que a veces se dejan ver por las noches deambulando con parsimonia y una especie de musarañas exclusiva de las medianías (Crocidura osorio). Más comunes son los conejos.

Arqueología

Valleseco no es un municipio con grandes valores arqueológicos pero a pesar de ello podemos encontrar varios yacimientos: Las Cuevas del Andén, Las Cuevas de Las Hoyas, El Maipey y El Tablero.

Las Cuevas del Andén y Las Hoyas son dos conjuntos de cuevas naturales y artificiales muy reutilizadas como hábitat y para guardar ganado. Estas se encuentran muy alteradas, y aunque pudieron ser aborígenes, no se posee ninguna evidencia material in situ de ello.

Se encuentran muy próximas unas de otras en la zona del Barranco del Andén. El Maipey se trata de un túmulo situado en la pista que sube desde Valsendero por el Barranco del Andén al Cortijo de Crespo, cerca de La Montaña Pajarita. Según referencias orales, al abrir una pista en la zona, se localizaron restos óseos humanos al destruir un mojón.

Actualmente no se localizan ni estructuras ni restos arqueológicos, ya que es una zona muy alterada. En la zona del Tablero en Caserón se localiza un grabado rupestre situado en la piedra esquinera de un muro perteneciente a una construcción histórica anexa a una casa tradicional en el barrio de Caserón; que presenta motivos reticulados incisos. La época en la cual se realizó no está determinada.

Se han inventariado 8 Yacimientos Arqueológicos: Conjunto arqueológico de “Cuevas de Acero”, Conjunto Arqueológico de “Cuevas del Masón”, Conjunto Arqueológico de “Cuevas de Monagas”, Grabados Rupestres de Caserón, Conjunto Arqueológico de “Cuevas de Troyanas”, “El Maipey”, Conjunto Arqueológico de “Cuevas de Las Hoyas (Cuevas del Andén II) y Conjunto Arqueológico de “Cuevas del Andén”.

Historia

La historia del municipio tiene su punto de partida a finales del siglo XV y avanzado el siglo XVI, cuando se empiezan a repartir las tierras de las medianías entre la sociedad privilegiada estante en la Ciudad, que poseía grandes extensiones de caña de azúcar en las zonas costeras y así poder optar  a la propiedad de las aguas y el aprovechamiento maderero del bosque para los ingenios azucareros.

De este modo, estos propietarios se beneficiaron de las tierras de medianías, ricas en bosques madereros y en aguas. Construyeron una gran infraestructura de acequias para canalizar el agua, aprovechando tanto las madres como las aguas superficiales, para mover sus trapiches e irrigar los cultivos. Además, extremaron la tala de árboles para alimentar con su madera los hornos de las calderas para el refinado en los ingenios azucareros.

Estos cultivos de regadío requerían una gran cantidad de agua, así como de madera para su posterior refinado en los ingenios azucareros. De este modo, estos propietarios se apropiaron de las tierras de medianías, ricas en bosques, así como en aguas. Crearon, así, toda una infraestructura para canalizarlas, que aún perdura en nuestros días.

Siendo el agua una de las principales riquezas del municipio de Valleseco, desde muy pronto se construyeron diferentes acequias para el transporte de agua desde galerías o presas. Las más importantes que todavía se conservan son las Acequia de la Cumbre, la Acequia de Crespo o la Acequia Honda. En su recorrido se construyeron diferentes elementos para el aprovechamiento del agua por la población. Los pilares eran tomas comunes de donde todos los vecinos se abastecían, mientras que las fuentes eran manantiales naturales de agua.

Los lavaderos estaban hechos en piedra y en ellos se podía lavar la ropa o tomar cierta cantidad de agua con cacharros para el uso del vecindario. Aún hoy en día siguen usándose diariamente por las mujeres. No ocurre lo mismo con los antiguos molinos que había distribuidos a lo largo de la Acequia Honda, perteneciente a la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, de los que tan solo quedan algunos vestigios.

El motivo religioso encuentra argumentos más sólidos en el crecimiento y desarrollo de la población, por lo que se solicita, para su atención espiritual, la construcción de la Ermita  de San Vicente Ferrer, en 1740. Las obras finalizaron seis años después y con esta fábrica se pretendía aliviar a los vecinos de la penosa empresa de desplazarse a Teror para cumplir con sus deberes religiosos.

La indolencia que mostraban muchos sacerdotes de la parroquia de Nuestra Señora del Pino, a la hora de desplazarse a Valleseco para cumplir con su cometido, es el motivo por el cual la población de Valleseco decide contratar a un religioso para que preste sus servicios a la ferviente feligresía.

Esta ermita eligió la advocación de un santo dominico, lo que justifica que esta devoción fuera difundida por los frailes dominicos, que se llevaron la imagen entronizada, desde Teror. Tras casi un siglo, en 1843, se consigue la independencia parroquial, con el primer presbítero, Francisco Bernardo Guerra. Más adelante, en 1887, por el deterioro y poca capacidad de la vieja ermita, se decide construir la actual iglesia.

La causa política y natural parecen tener cierta relación, puesto que los motivos esgrimidos por Bartolomé Sarmiento y sus acólitos, quienes llevan esta iniciativa a la Diputación provincial, se basan en la difícil gestión y administración de un territorio tan vasto, como era en aquel entonces la jurisdicción de Teror.

Las gestiones para conseguirla se inician en 1839, contando ese mismo año con el consentimiento del alcalde de Teror, pero las disputas acerca de las líneas fronterizas dificultan la resolución, continuando los problemas después de la separación. La zona de conflicto fue Madrelagua y La Culata, decidiéndose finalmente, de forma salomónica, dejar esta última para Teror y la primera para Valleseco.

De este modo, Bartolomé Sarmiento de Cárdenes accede a la alcaldía del recién estrenado Ayuntamiento, quedando reconocido su esfuerzo en la emancipación municipal, que se consigue en 1842, aunque es concedida de modo oficial un año después, con la aprobación del Gobierno Central.

Inicialmente el presbítero Vicente Pérez Marrero comisionado por el Ayuntamiento de Teror para confeccionar los planos del nuevo municipio, por propia iniciativa incluyó en Valleseco los pagos de La Culata y Madre del Agua, lo que motivó un problema de deslinde solucionado en 1846, quedando el primero en la jurisdicción de Teror y el segundo bajo la de Valleseco. Se independiza de Teror y pasa a ser el más joven de los municipios grancanarios.

Tras la resolución, curiosamente y al igual que Firgas, se erige en parroquia independiente con posterioridad en el mismo año 1846. Este hecho que se argumentó en la gran extensión del pueblo y a las dificultades que esto entrañaba para las comunicaciones para su separación como parroquia independiente, estaba también en la difícil resolución que tuvo su escinsión administrativa.

A partir de finales del siglo XIX, el pueblo sufrió tiempos difíciles en los que la subsistencia dependía de la bondad de la tierra. La agricultura y la cría de unos cuantos animales proporcionaban el alimento de la familia. Una vida llena de penurias en la que la supervivencia requería una gran dosis de esfuerzo e ingenio, y que obligó a muchos a irse de su tierra en busca de mejores horizontes, sobre todo a Cuba y posteriormente a Venezuela.

Algunos de los isleños llegaron a alcanzar altas cotas de poder en el plano económico y político de las sociedades indianas. Un ejemplo paradigmático e interesante lo constituye la familia Monagas, cuyos descendientes, procedentes de Valleseco, llegaron a la mismísima presidencia de la república de Venezuela, dando, incluso, nombre a un estado, situado al NE de República y cuya capital es Maturín.

Actualidad

En la actualidad, y tal como ha sucedido a lo largo de su lacónica historia, el municipio de Valleseco es un territorio con una fuerte vocación agrícola. La existencia de un fértil territorio, generado a partir de las coladas emitidas por La Calderilla, que rellenaron el fondo del barranco donde se encuentran los núcleos de Lanzarote y Valleseco, junto con el aspecto climático, propicia la posibilidad de una producción basada, fundamentalmente, en las papas, el millo y todo tipo de frutales. La fruta más destacada es la manzana, producida con dos variedades principales: la reineta del Canadá y la manzana francesa.

Atendiendo al aspecto económico, nos encontramos con que la hostelería y restauración, así como el comercio, son los sectores más importantes en Valleseco, llegando éstos a suplir a la actividad agrícola.

En los últimos años se ha registrado un importante descenso de la población dedicada a esta última actividad, siendo cada vez más los agricultores que abandonan sus tierras para optar por puestos de trabajo que les ofrece una mayor remuneración y estabilidad.

El fenómeno del minifundio existente en la agricultura y ganadería hace que la extensión de tierra cultivada esté demasiado disgregada, ofreciendo por lo tanto menor rentabilidad. En la mayoría de los casos se basa en producciones de subsistencia o autoconsumo con escasa modernización y sobreexplotación.

Barrios

Zumacal, Monagas, Zamora, Barranquillo se encuentran en la parte baja del municipio; más arriba están El Recinto, Lanzarote, Madrelagua, El Lomo y en la parte oeste, Caserón, Troyanas, Carpinteras, Valsendero y Barranco de la Virgen.

De interés

El municipio de Valleseco posee un importante patrimonio de arquitectura rural tradicional, vinculada a explotaciones agrícolas que se encuentran diseminadas en el territorio o dentro de pequeños conjuntos, destaca un grupo de viviendas localizadas en Monagas que por su localización quedan embebidas en el paisaje.

También destaca otro grupo de viviendas en la zona de Valsendero y de forma dispersa por el área de Caserón, Zamora o Troyanas.

No obstante, el núcleo que posee edificaciones con valores estéticos de consideración es Valleseco Casco. Dichas edificaciones forman el núcleo originario fundacional de Valleseco. En él podemos encontrar edificaciones con elementos tipológicos tradicionales, así como elementos singulares como la Iglesia de San Vicente Ferrer construida en 1898 y el Parque Municipal, que ha permanecido a lo largo del tiempo con alto grado de conservación, sin grandes alteraciones morfológicas.

El Templo de San Vicente Ferrer, de construcción sencilla, constituye el edificio más antiguo de Valleseco (1.898), destacando en su interior el púlpito y los artesonados confeccionados en la corriente mudéjar. Es de reseñar también por su antigüedad y construcción, el Cepillo de Ánimas y el de San Vicente Ferrer y algunas de sus imágenes de gran valor histórico y artístico, que proceden de la antigua ermita antecesora de esta iglesia. Se venera también un relicario que contiene un trozo de hueso del brazo del santo.

Su mayor reliquia, no obstante, es un Órgano alemán del siglo XVIII, cuya procedencia fue la Iglesia del Pino de Teror y que ha sido restaurado recientemente, devolviéndole toda su belleza y la capacidad de embelesarnos con sus melodías.

El motivo de erigir esta iglesia en honor de este santo dominico originario de Valencia fue la gran devoción de los habitantes de Valleseco desde que es el santo estaba en la Iglesia de Teror antes de la separación de Valleseco. La cofradía a la que pertenecían todos los vecinos hizo posible que con los tributos recaudados se levantara la primera ermita en 1.746. Más tarde se sustituiría por la actual iglesia.

En el mismo casco del municipio, se encuentra un Molino de Gofio de más de 80 años de antigüedad en el que se puede observar el proceso de la molienda del gofio como se hacía antaño, mediante unas piedras giratorias que trituran el grano de millo.

Dentro del pueblo también se sitúa el Taller de Artesanía donde se exponen diferentes piezas como traperas, instrumentos musicales, muebles de madera, trajes típicos canarios, calados… realizados por artesanos del municipio.

Los principales elementos etnográficos que podemos encontrar en el municipio giran en torno al aprovechamiento del agua (acequias, estanques, lavaderos, molinos, pozos o galerías) y a las explotaciones agrícolas (casas, corrales, cuevas o alpendres).

Gastronomía

La calidad de la tierra y el clima húmedo favorecen la pervivencia de una actividad agrícola y ganadera, que permite ofrecer al visitante excelentes productos de la tierra como frutas, verduras, papas y quesos.

Al tener una cultura tan rica en productos de la tierra, no es de extrañar que se puedan degustar estos productos en distintos restaurantes del municipio, una cocina tradicional y a la vez moderna, teniendo como base toda una historia culinaria. La manzana, el gofio y el queso juegan un papel muy importante en estos platos, también las carnes son un elemento presente.

La manzana es por excelencia el símbolo de Valleseco. La francesa o reineta del Canadá, destaca por su calidad y peculiar sabor agridulce. Fue introducida allá por 1.858 de manos del alcalde de entonces, que decidió recuperar los terrenos baldíos del municipio con árboles frutales.

La Sidra Gran Valle se elabora con manzana reineta de Valleseco y pertenece a la categoría de nueva expresión, algo gasificada, y completamente natural, sin añadido alguno. Está incluida en la marca Gran Canaria Gourmet, que reúne a una selección de productos de calidad de la isla. Desde finales de 2014, también se comercializa el Vinagre de Sidra Natural Gran

Con este mismo nombre Gran Valle, el Centro Ocupacional de Valleseco prepara por encargo toda una variedad de repostería: tartas, truchas, bollos, profiteroles… todo con la manzana de Valleseco.

La Quesería de Quesos Caseros de Valleseco elabora desde los años noventa quesos curados, semicurados y tiernos. Han obtenido numerosos premios desde entonces. Los últlimos, en el World Cheese Awards celebrado en el Reino Unido en 2011, donde recibieron la Medalla de Plata en la categoría de queso curado pasteurizado de mezcla, y en la Cata Insular de Quesos del 2011, donde obtuvieron el Primer Premio en la categoría de queso semicurado pasteurizado.

La Quesería Artesanal Lomo El  Chorrito produce quesos tiernos, curados y semicurados, con pimentón o con gofio como se ha hecho durante años. La leche procede de ganado propio, formado por cabras, vacas y ovejas, lo que da un resultado óptimo.

Otro producto típico canario es el gofio de millo tostado molido en el molino de San Vicente Ferrer, que lleva funcionando noventa años. Está situado en la calle principal del municipio. Vale la pena acercarse y visitar esta auténtica reliquia, adonde siguen acudiendo los vecinos del municipio a moler sus cosechas.

La Miel Multifloral El Molinero se produce en Valleseco y se caracteriza por ser una miel de color ámbar y gran calidad.

El Mercado Ecológico de Valleseco “EcoValles” es el primer mercado de esta clase en la isla. Consta de puestos especializados de productos alimenticios frescos, elaborados y envasados certificados ecológicos, dándole un especial énfasis al producto local y al producto Canario en general.

Además se puede disfrutar de una una cafetería-terraza que ofrece una carta elaborada con la materia prima del mercado ecológico, así como un obrador-panadería donde hay pan fresco, envasado, bollería y repostería ecológica todos los fines de semana. El horario del Mercado Agrícola de Valleseco será los viernes de 16:00 a 20:00 horas, los sábados de 10:00 a 20:00 y los domingos de 9:00 a 15:00 horas.

Lugares

Valleseco no es un municipio con grandes valores arqueológicos pero a pesar de ello podemos encontrar varios yacimientos: Las Cuevas del Andén, Las Cuevas de Las Hoyas, El Maipey y El Tablero.

Las Cuevas del Andén y Las Hoyas son dos conjuntos de cuevas naturales y artificiales muy reutilizadas como hábitat y para guardar ganado. Estas se encuentran muy alteradas, y aunque pudieron ser aborígenes, no se posee ninguna evidencia material in situ de ello. Se encuentran muy próximas unas de otras en la zona del Barranco del Andén.

El Maipey se trata de un túmulo situado en la pista que sube desde Valsendero por el Barranco del Andén al Cortijo de Crespo, cerca de La Montaña Pajarita. Según referencias orales, al abrir una pista en la zona, se localizaron restos óseos humanos al destruir un mojón. Actualmente no se localizan ni estructuras ni restos arqueológicos, ya que es una zona muy alterada.

En la zona del Tablero en Caserón se localiza un grabado rupestre situado en la piedra esquinera de un muro perteneciente a una construcción histórica anexa a una casa tradicional en el barrio de Caserón; que presenta motivos reticulados incisos. La época en la cual se realizó no está determinada.

El paraje natural del Barranco de la Virgen es uno de los principales barrancos que cruzan el municipio de Valleseco. Flanqueado de altas montañas, en este lugar aún es posible escuchar el sonido del silencio. Llegamos hasta él, desde el casco del municipio por la GC-305, que primeramente nos conduce al barrio de Valsendero, y continúa por todo el barranco hasta el vecino pueblo de Firgas, siendo el último tramo pista de tierra.

Como parte del Parque Rural de Doramas, el Barranco de la Virgen alberga relictos del bosque de laurisilva, que en su día cubriera todo el interior de la isla. Especialmente notable es uno de sus tributarios, el Barranco Oscuro, que con la categoría de Reserva Natural Integral recibe la máxima protección posible dentro de la Red de Espacios Naturales de Canarias.

A escasos 2’5 kms. del casco del municipio, se sitúa el espacio natural de La Laguna de Valleseco, hasta el que se accede desde el cruce entre las carreteras GC-21 y GC-30.

Situada dentro del Parque Rural de Doramas, el Área Recreativa de La Laguna es una zona de gran belleza paisajística formada por una amplia caldera volcánica tapizada en su interior por vegetación propia de la laurisilva.

Paseando por La Laguna se pueden observar los diferentes árboles que forman este bosque único en el mundo. Las sucesivas e intensas repoblaciones están conformando un nuevo bosque de laurisilva, que comenzó a raíz del Proyecto Europeo Laurisilva XXI. En el fondo, una pequeña laguna hasta donde se acercan para beber aves de todo tipo, desde pequeños pájaros como alpispas y canarios hasta aves migratorias como la garza.

Como Área Recreativa está acondicionada para hacer asaderos con instalaciones preparadas con fogones y chorros de agua y mesas para sentarse a comer bajo los castaños. También cuenta con uno de los pocos hipódromos de la isla en el perímetro del recinto y un albergue, el Aula de la Laurisilva. A la izquierda del Área Recreativa, un mirador nos permite observar gran parte del Parque Rural de Doramas, salpicado por distintos pueblos Valleseco, Moya, Firgas, etc.

Si continuamos por la carretera adyacente a La Laguna, pronto aparecerá ante nosotros la estampa del inconfundible Pico de Osorio, antiguo cráter volcánico que se alza majestuoso con sus 968 metros de altitud, permitiéndonos contemplar los pueblos colindantes de Teror, Firgas, Arucas y, más allá, el Norte isleño y la capital.

Dejando atrás la parte más poblada del municipio, a pocos kilómetros del casco, se sitúa el Cortijo de Calderetas, hasta el que se accede caminando desde la carretera por una pista de escasos metros. Constituye un bello paisaje formado por una amplia caldera volcánica rodeada de castaños, olmos y pinares en cuyo interior se asienta una casa tradicional canaria de finales del siglo XIX con tejado a dos aguas.

En rededor una extensa explanada donde se cultivan los productos típicos de la zona: papas, cereales y manzanas, y por uno de sus lados el lavadero de Calderetas con sus típicas losetas para el lavado de la ropa.

Su origen histórico se remonta hasta la conquista de la isla, al igual que el de otros cortijos que nos encontramos si continuamos nuestro recorrido: Cueva Corcho, Crespo, Almaderos, Mesas de Galaz.

Cerca del Montañón Negro, el paisaje se torna agreste y árido, revelándonos su origen volcánico reciente. Con una altura de 1.500 metros, se eleva ya en el límite meridional del municipio, discurriendo sus coladas a lo largo del Barranquillo del Maipés, afluente del posterior Barranco de la Virgen. Por sus características geológicas singulares ha sido declarado Monumento Natural, pasando a pertenecer a la Red de Espacios Naturales Protegidos de Canarias.

Etnografía

Los principales elementos etnográficos que podemos encontrar en el municipio giran en torno al aprovechamiento del agua (acequias, estanques, lavaderos, molinos, pozos o galerías) y a las explotaciones agrícolas (casas, corrales, cuevas o alpendres).

Siendo el agua una de las principales riquezas del municipio de Valleseco, desde muy pronto se construyeron diferentes acequias para el transporte de agua desde galerías o presas. Las más importantes que todavía se conservan son las Acequia de la Cumbre, la Acequia de Crespo o la Acequia Honda. En su recorrido se construyeron diferentes elementos para el aprovechamiento del agua por la población.

Los pilares eran tomas comunes de donde todos los vecinos se abastecían, mientras que las fuentes eran manantiales naturales de agua. Los lavaderos estaban hechos en piedra y en ellos se podía lavar la ropa o tomar cierta cantidad de agua con cacharros para el uso del vecindario.

Aún hoy en día siguen usándose diariamente por las mujeres. No ocurre lo mismo con los antiguos molinos que había distribuidos a lo largo de la Acequia Honda, perteneciente a la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, de los que tan solo quedan algunos vestigios.

Fiestas

La iglesia, engalanada en fiestas (Fotografía: Ayuntamiento de Valleseco).

La fiesta más importante del municipio es la de su patrono, San Vicente Ferrer, que se celebra a finales de mayo o comienzos de junio, dependiendo de la Semana Santa. Además de esta celebración, el 5 de abril se festeja el día del santo, con una tradicional ofrenda de los productos obtenidos en la agricultura, conocida con el nombre de “Queso de San Vicente”.

El primer domingo de Octubre, este año el 2 de Octubre,  tiene lugar la otra gran celebración de nuestro municipio en honor de Nuestra Señora de la Encarnación. Es también la Fiesta de la Manzana en la que los vecinos vienen en peregrinación con sus carretas desde todos los barrios ataviados con sus trajes típicos para ofrecer a la Virgen los productos de la tierra el sábado víspera del día principal.

Además, cuenta con una feria de artesanía en la que exponen y muestran al público su trabajo varios artesanos del municipio que van desde carpinteros, ceramista, artesano del cuero y la piedra, cestero hasta tejedoras, sastra de trajes tradicionales o tallista de madera; un concurso de platos elaborados con manzana y degustaciones de sidra y otros productos relacionados con esta fruta.

Entre los eventos que cuentan con más tradición dentro de estas fiestas por su prestigio y la amplia participación, está el Encuentro Folklórico Abenechara, el cual reúne a grupos canarios de todas las islas y de fuera del archipiélago. El año 2011 esta fiesta ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Regional por el Gobierno de Canarias.

De la misma manera son tradicionales, si bien menos multitudinarias, las fiestas de los barrios, como la de Valsendero, que venera a San Luis Gonzaga (último domingo de junio) o las de la Vírgen del Carmen, en el Zumacal (mediados de julio), y Santa Rosa de Lima, en Lanzarote (23 de agosto). En estas fiestas es cuando sale a relucir la artesanía local, rica en bordados y en trabajos de madera: los arados, yugos, trillos, queseras y loceros, entre muchas más variedades que sobresalen.

Más información:
Oficina de Información Turística
c/ León y Castillo 27
928 618 740
http://vallesecograncanaria.com